martes, 3 de noviembre de 2015

Cosas del mundo moderno



Ya no puede uno caminar por la calle con libertad como lo hacía antes, antes de los teléfonos ¿inteligentes? y el nauseabundo brote de memes sobre la más estúpida simpleza.

Ya no puede uno vestirse como se le dé la gana sin saber si a alguna persona le parecerá gracioso tu aspecto o si considerará que eres igualito al personaje de la televisión.

Si te caes o tropiezas en público, existe la posibilidad de que alguien te haya inmortalizado en esa pose desastrosa que a él le parece genial para decir alguna estupidez y compartirla. Además del dolor físico sufrido.

Ya no somos dueños de nuestra intimidad, salvo en nuestra casa y con las ventanas cerradas. Desde cualquier ángulo alguien puede tomarte una foto o grabarte para después mofarse a placer por internet. Simplemente porque le dieron ganas de hacerlo.

Así se ha vuelto este mundo, todos podemos ser el nuevo objeto de burla.