jueves, 18 de julio de 2019

Los viejos Reyes

Las semifinales de Roland Garros tuvieron entre sus cuatro invitados a quizá los tres mejores jugadores de tenis de la historia: Roger, Rafa y Novak. Lo mismo pasó con los cuatro mejores del Wimbledon. En el torneo francés Rafa ganó su doceavo trofeo, algo extraordinario; en el sagrado pasto inglés Novak le ganó a Roger en una de las finales más emotivas de todos los tiempos. Luego de años de atestiguar la grandeza de Roger Federer parece improbable creer que dejó ir dos matchpoints y que perdió tres desempates, pero así fue.

Han pasado ya demasiados años desde que cada uno de estos tres reyes ganaron su primer torneo de Grand Slam, a pesar de ello los diez últimos trofeos se los han repartido entre los tres. Creo que en los últimos cinco años sólo Wawrinka y Murray se han subido a los podios aparte de ellos (en Wimbledon, sólo el escocés ha ganado además de ellos desde 2003). Han aparecido nuevas promesas y jóvenes con bastantes cualidades para intentar trepar a lo más alto del tenis, pero el trono está copado por estos tres monarcas que pareciera tomaron el trono a perpetuidad. Esos jóvenes envejecen mientras los reyes se rehusan a soltar la raqueta/cetro que levantan con poder produciendo temor en todo el circuito.

Recuerdo lo sorpresivo que resultaba ver a Andre Agassi jugando a sus 33 años; Roger a sus 37 todavía gana torneos y no se sabe muy bien hasta cuándo se terminarán sus ganas de seguir jugando. Porque creo que lo que los motiva son las ganas de seguir jugando, pero además tienen esa motivación extra de no dejarse vencer por los otros dos. Roger quiere ganar más torneos porque Novak ya se le acercó demasiado (ganó cuatro de los últimos cinco).

No sé quién de ellos termine con más trofeos de Grand Slam pero es un lujo haberlos podido ver jugar.

Dios salve a los tres reyes.


lunes, 15 de julio de 2019

no basta



No basta con seguir compatiendo esos estudios en los que la ciencia afirma que las mujeres más inteligentes estamos solteras, o que a las mujeres realmente excepcionales les cuesta muchísimo encontrar pareja; mucho menos, señalar las ventajas indiscutibles de la vida de las solteras. Al final del día, sigues esperando que llegue ese hombre relativamente bueno que te quiera. Sólo eso.

No basta. Hace falta un cuerpo en que descargar las frustraciones y ser libres en un orgasmo. Y sí, ese hombre relativamente bueno tendría que saber hacerle el amor a una mujer, entender al menos que lo que le mida el pito no importa cuando los cuerpos se encuentran, que sepa el valor imprescindible de los buenos besos. Porque el dildo más sofisticado nunca podrá reemplazar unas manos diestras y besos apasionados, un olor y el sudor compartido. Una voz con las palabras precisas.

Y no para casarte, qué sentido tiene eso ya, para tener un alguien que sea un algo más que sexo satisfactorio y risas sinceras.

Pero ahí están algunas de mis amigas sintiéndose especiales cuando comparten esos supuestos estudios que las hacen sentir más especiales de lo que nunca serán, y abonándose la autoestima entre todas. O eso intentan. Son las más lindas, las más inteligentes y por tanto inalcanzables para cualquier hombre, ya no pidamos uno bueno y que sepa coger. Pero no sé, la verdad es que yo no me siento mejor ni menos sola cuando leo que soy hiperrecontraespecial por ser una treintona solitaria.

Treintona, soltera y patética debió llamarse aquella película, pero así quién la hubiera querido ver. Dibujaron un personaje patético en su reciente soledad, imbécil a pesar de los años y la supuesta experiencia, y sobretodo desamparado. Y tantas mujeres queriéndose reflejar en el personaje de la Mori, qué bella sigue siendo, por cierto. Sacando la pancarta del Fantástica lo más grande que se pueda. Soy realmente fantástica y por eso estoy sola, pero SOY FELIZ, gritan hasta quedar afónicas; pero, perro que ladra jamás muerde y los cojos duran más en pie que los habladores.

Al menos a mí, no me bastan esas flores artificiales.


martes, 9 de julio de 2019

historias del videoclub


Tengo algunos recuerdos sobre el furor que causó la llegada de los videoclubs, al menos aquí a Toluca, que a pesar de ser la capital del estado y estar tan cerca de la capital del país, hay cosas que tardaron algún tiempo en llegarnos a lo que sigue siendo provincia. No sé si ese videoclub dentro de la Comercial Mexicana (¿era un Videocentro?) habrá sido el primero, pero recuerdo el alboroto alrededor de él. 

Recuerdo pasillos atiborrados de gente que miraba y buscaba algo para el fin de semana, promociones para llevar tres películas a precio especial o con mayor número de días en el préstamo, y la felicidad que te daba el simple hecho de ver una película con toda tu familia a un costo mucho más pequeño que si fueras al cine. Años después llegaría el microondas y las palomitas para el aparato, que harían una buena mancuerna para las tardes de viernes.

No sé cuánto tiempo después mucha gente decidió poner negocios de renta de películas en sus colonias y pueblos, pero eso fue mucho más conveniente porque ahora sólo había que caminar unos pasos para llegar a ese pequeño paraíso lleno de posibilidades. Aquí en el pueblo teníamos dos establecimientos a unas cuantas cuadras de la casa.

Mis padres nos dejaban el dinero listo y entonces iba con mis hermanos a buscar qué veríamos el fin de semana. Si no te llevabas películas de estreno te las prestaban hasta el domingo, lo que permitía que pudieras volver a ver casi todas las cintas; hubo una una vez que vimos cinco veces: "Alocada carrera", era sobre un grupo de amigos participando en un rally, de la que salió el sobrenombre para un vecino idéntico a un personaje.

La mayoría de las veces sólo éramos mis hermanos y yo los que nos acomodábamos en los sillones de la sala para disfrutar de la función, pero había ocasiones en que mis padres también tomaban un lugar, seguramente cuando se trataba de aquella película de la que todo mundo hablaba tan bien, "Corazón valiente", por ejemplo. 

sábado, 29 de junio de 2019

lo que soy

Nunca nos deberíamos sentir seguros de aquello que pensamos ser porque, en ese momento, pudiera muy bien ocurrir que ya estemos siendo cosa diferente.

Si seguimos así dejaré de saber quién soy. Mi padre te diría que ésa es una de las cosas que nos suceden muchas veces en la vida.

¿Quién soy? podría decir varias cosas pero creo que en realidad no lo sé.

Habría que pensar en aquello de que sólo estando perdidos se puede uno encontrar, y siento que en ese latoso proceso estoy. No es excusa, quizá más adelante pueda responder el sencillo cuestionamiento sin dudar.

Dicen personas a las que aprecio y respeto mucho que el simple hecho de pensar en estas cosas es un enorme paso dado, que el cuestionar nuestra verdad como personas implica un buen trecho del camino recorrido, pero no me basta. 

A veces sonrío al horizonte (o eso me gustaría pensar que pasa en mi rostro) imaginando la olla de oro al final del camino, una especie de felicidad me abruma y las fantasías sobre el porvenir se tiñen también de venturosa alegría. 

Aunque mayormente es el pesimismo y la desventura lo que me llena los pensamientos, lo que cubre por completo mi mente y no puedo vislumbrar un porvenir venturoso. Donde las fantasías de este pequeño hombre no se materializarán jamás, por lo que es una estupidez coleccionarlas.

lunes, 24 de junio de 2019

de filosofías idiotas

Vivimos en una paradoja en la que aunque hay infinidad de información disponible la gente está cada vez más malinformada y más estúpida. Se distribuye a través de la red una cantidad grotesca de basura que se consume sin reparo. Se publican supuestos estudios, se distribuyen mentiras absurdas. Y una especie de imán impide que las cabezas se aparten demasiado tiempo de las pantallas.

Pienso que quizá también sea debido a una sobrecarga de pseudoliteratura y versos ramplones, de creer que el tal Quetzalnoah es un maravilloso poeta y que Coehlo escribe literatura, de pensar que conoces a Bukowski o a Cortázar porque compartes memes con sus frases descontextualizadas. No lo sé. Pero lo juzgo pertinente.

Pero de entre tantas letras vacías hay una sentencia que llamó mucho mi atención (incluso entre la mierda resalta alguna mierda), que me hizo voltear por lo estúpida que me resultó, aunque si lo pienso un poco va totalmente a tono con mucha de la filosofía barata que se distribuye en estos internetescos días.

¡Enamórate de mis defectos! dice la bobería aquella.

Pero qué clase de imbécil consagrado debería ser para quedar prendado de tu grosera impuntualidad o de tus enfermizos celos, del malacopeo que te llega al embriagarte o de tu (para ti) absurda inseguridad. Qué tendría que estar mal en tu cabeza para que consideraras mi falta de ambición como el embriagante elixir que te llena de deseo.

No me gusta en lo que se está convirtiendo el mundo, un mundo de estúpidos enajenados cuyo sentido de vida lo da un teléfono celular. Un mundo educado por toda esa idiota filosofía que se expande sin reservas aparentes.

Los defectos se aceptan, como una parte incómoda de ese al que se ama. Lo otro es sólo una estupidez.


lunes, 17 de junio de 2019

Amores contemporáneos


Un romance.

Cuántos amores eternos 
he visto desmoronarse,
al paso de sólo días
perder la fuerza del trance;
y lo que se dijo eterno 
luego de meses fugarse.
De aquel amante perfecto
no quedó ningún detalle.

Los "amores de la vida"
no son de coleccionarse,
pero es que las mariposas 
llegan para emocionarte,
y tras un par de aleteos 
sientes que te enamoraste.
<Por dios que esta sí es la buena>
y tu amor ya le juraste.

Las mariposas se cansan 
la emoción tiende a estancarse,
los defectos van saliendo
poco pueden camuflarse,
ese fingir ser perfecto
poca gente hay que lo aguante;
y tus ojos en los suyos
ya no son impresionantes.


Luego, la filosofía
de la que te alimentaste,
hace que pienses que el otro
tuviera que impresionarte;
"que me busque quien me quiera"
dices al vanagloriarte.
Tal vez sí te quedes solo
igual piensa la otra parte.



viernes, 14 de junio de 2019

Noche sin luciérnagas

...y mira, que sé muy bien que puede que la vida nunca más destelle igual. No sé si es el verso más triste que conozco de alguna canción, pero es de una jodidez terrible. Porque si la vida nunca va a volver a ser así, o mejor, para qué seguir viviendo. Cómo resignarse a una existencia con sólo compañía, con esos cariñitos desechables de tequieros inmediatos, o de pura cama, de ciertos retozos que pierden la lucidez que la frescura les brinda; ya nos acostamos, ¿y ahora?

Tiene un poco de gracia el cómo me llegó esta canción. La verdad es que soy un fan bastante mediocre de Fernando Delgadillo y por tanto no la conocía. Pero el todopoderoso Youtube, que he descubierto me conoce mejor que mi madre, me la puso tras haber escuchado "Carta a Francia", y entonces la escuché. La escuché completa en cada uno de sus dolorosos versos. ¿Y esto de dónde salió?