miércoles, 8 de julio de 2020

no soy poeta

Yo no soy poeta
pero escribo versos
palabras me llegan
saldrán de otros tiempos:
de mis represiones
de mis sueños muertos
sabrá dios de dónde
mas llegan risueños.

Los versos se apilan
se cuadran al metro
y aunque sineréticos
se acoplan con tiento
al decir aquello
que me cala dentro
que me pone alegre
o me duele feo.

No busco un estilo
lo que sale es neto
no hay poses fingidas
en mis pensamientos
porque si se escribe
hay que ser sincero
o no escribir nada
esto no es un juego.

viernes, 3 de julio de 2020

Soneto sobre una pinta en un callejón



Tu nombre junto al mío entrelazado
a la vista de todos los transeuntes
caminan con su prisa, indiferentes
a las pintas de un cursi enamorado.

Sé que te habrá gustado lo que sientes,
lo viste y sé que no te ha molestado,
mi gesto absurdo aunque esto había acabado
mis sentimientos siguen tan latentes.

Es una estupidez, yo me doy cuenta,
pero me alegra te causara gracia,
estaba ebrio y me sentía dichoso.

Es sólo la esperanza que me alienta,
sé qué puede acarrearme tal audacia
romperme el alma "así" al fondo de un foso.


martes, 30 de junio de 2020

más versos para ella

Dices que eres mala
yo te veo bien buena
no seas mentirosa
eres toda tierna.
Esa mascarada
 no hay quien te la crea
no tienes la cara
ni menos las tretas
de una chica mala
las que sólo juegan
y que se divierten
causándote penas.
Yo ya te conozco
ya vi tu belleza
la que hábil escondes
pero a mí me enseñas,
aquella que incluye
comida en tu mesa
más risa en tu cama
compartir tus penas
besos entre copas
charla que no cesa.
Dices que eres mala.
Yo sé que eres buena.



Qué es este malestar que me acongoja
¿será un retortijón o es mal de amores?
del primero lo peor son los olores
del segundo que la vida se te afloja.
¿Es que mi corazón no es más que una hoja?
donde escribió su nombre una belleza
parece fácil, es toda una proeza,
no me impresiona una mina que resalta
ni un gran escote si cerebro le falta:
son sus palabras las que me dan certeza.


sábado, 27 de junio de 2020

la sonrisa de mi madre

He escrito en más de una ocasión sobre los desencuentros que he tenido con mi madre a lo largo de mi vida. He escrito sobre mis frustraciones, sobre malas experiencias y sobre no sé cuántas cosas más. Alguna vez he pensado que no debería hacerlo, pero creo que son mis cosas; es lo que me duele, lo que me ha hecho llegar hasta el apesadumbrado lugar en el que se encuentra mi alma. Es, como me di cuenta un día, mi asunto pendiente.

Estos últimos meses he convivido con ella mucho más de lo que quizá ambos hubiéramos imaginado alguna vez. Yo soy el que está aquí, el que vive con ellos. Y aunque somos tan diferentes creo que nunca nos ha costado trabajo hablar, y yo he aprendido a callarme cuando no vale la pena decir las "grandiosas" cosas que me pasan por la cabeza.

Pero bueno, el asunto es que a pesar de ser yo quien estaba con ella mañana y noche, quien junto a mi padre la atiende y la procura, notaba muchas veces, cuando ella me miraba, un dejo de desprecio en la forma en que me veía, como recriminándome eso que nunca fui y eso que nunca seré, o pensando en no sé qué más que la hacía mirarme de esa fea forma. Es doloroso mirarte en unos ojos que te ven así. Mucho más después de lo que he contado. Mucho más siendo tu madre quien lo hace.

No sé qué habrá cambiado, no sé de qué forma me habrá perdonado, se habrá perdonado ella, o haya visto algo distinto luego de creer haber estado a las puertas de la muerte. Pero de unas semanas para acá, cuando nuestros ojos se encuentran siempre nos sonreímos, compartimos un instante de paz, de calma, de saber que no necesitamos decirnos nada para estar en paz. O así lo siento yo.

Supongo que fue ella quien me regaló esa lindísima sonrisa un día, sorprendiéndome. Después, la hemos hecho habitual. Es como una forma de decirnos te quiero.

Lo demás no es lo de menos, pero debo hacerme cargo yo.

jueves, 25 de junio de 2020

deseos

Voy a volver por ti querida mía
un día cualquiera con un sol lindo,
voy a volver mirándote sincero
quizá con más amor acumulado.

Voy a volver con las manos dispuestas
con más para ofrecer que mis caricias
con planes y sonrisas y un futuro
con todo lo que aún nos merecemos.

Porque a pesar de nuestro lado oscuro
de nuestra mierda basta y escondida,
tenemos luz que fluye sin barreras
cuando ciertos copulan nuestros ojos.

Podemos ser felices amor mío
en este absurdo mundo desalmado
dejando que la vida nos sorprenda
lamiéndonos pacientes las heridas.

viernes, 19 de junio de 2020

Jarabe de vida

Y sí, ya había postergado bastante el tecleo de agradecimiento a Pau, de hecho, debo decir que lo había olvidado completamente. Volvió a pasar, debido al influjo que ha tenido la presencia de Lili en mi vida, para bien y para mal. Mi musa, le dije más de una vez. No creo estar tan errado. Pero antes de que me vuelva a perder en su presencia iré al asunto que iba a tratar.

Recuerdo que fue un suceso la aparición de La flaca en la programación de la radio, que todos cantábamos el pegajoso estribillo. Y quién no daría lo que fuera por el beso de cierta flaca hechicera. Luego, ese seductor Lado oscuro: no me sonrojo si te digo que te quiero (y regresa Lili, y es verdad, no me sonrojo, y miro sus ojos al decirlo, porque es verdad por partida doble). Así que compré mi CD y descubrí maravillado todos los demás temas que acompañaban esas dos canciones. Desde la identificación, mucho mayor posteriormente, de No suelo compararme, la reconfortante y esperanzadora Grita, hasta esa preciada Dueño de mi silencio (debí poner más atención) o Desamor, que te regresa a dolores pasados por una quizá mal etiquetada ingrata.

No sé cuánto tiempo pasó para que Depende llegara, para comprobar que este grupo me parecía fantástico. Y con ella llegó Agua, que para un individuo tan cobarde y enamoradizo como yo, resultó de un agridulce espectacular. Cursaba todavía la escuela preparatoria y tenía una hermosa compañera a la que cantarle aquellos versos: como quieres ser mi amiga, si por ti daría la vida. Ahí estaba el agua pero tenía dueño.

Y bueno, las canciones de "Jarabe de palo" me han acompañado a lo largo de los años que siguieron. Las he cantado mucho. No he revisado recientemente, pero hace años no había versiones de casi ninguna en karaoke, y saben que adoro el karaoke, jajajaja. Hace algunos años cuando le comencé a compartir a Gil mi música, salieron mis viejos discos, que de inmediato fueron de su total agrado. Y ahora cantamos juntos.

Pau logró lo que se supone es lo que deseamos todos, la trascendencia. La inmortalidad. 

Pienso que la manera tan valiente en que enfrentó los últimos años de su vida merece toda la admiración. La mía la tiene, sumada a toda la que ya tenía por sus sinceras y emotivas letras. 

Seguiremos cantando sus canciones hasta que a nosotros nos llegue la hora.



jueves, 18 de junio de 2020

más versos para ella

No tuve miedo (bueno, me lo aguanté, porque sí tuve).
Y me entregué a ti sin red protectora,
porque sólo se debe amar dándolo todo,
y cuando todo es tan bello...
de otro modo, ¿para qué hacerlo vida mía?

¿Nos jugaron los instintos una broma?
¿Eran sólo una ilusión mis sentimientos?
¿Y los tuyos amor mío?
¿De dónde te salió tanta cursilería?
Esa Lili tan romántica que no se reconocía,
que nunca se había visto así, y que me hizo tan feliz,
¿de dónde provino?
¿A dónde se fue todo?

Quizá sólo sean preguntas de inservible respuesta.



Un Caravaggio grafiteado,
la loca más bella de la cuadra;
su cuerpo tan lindo tan perfecto,
mujer con las alas desplegadas.
La ingenua niña que aún confía,
a la que ruboriza mi mirada,
la que sueña despierta sin dudarlo:
dijo hola y activó la magia.
Mi niña dulce, mujer tan fuerte,
mi artista convertida en fotógrafa.



Soy el niño llorón que anhela tu cariño
soy el loco que grita en el monte que te ama.
Soy el árbol torcido que espera te columpies
soy la rosa marchita deseando le eches agua.
Soy el río deseoso de mojar tu cuerpo
soy el viento que roza tus piernas cuando pasas.
Soy la risa en tu risa cuando ríes demasiado
soy con quien te sonrojas, el que te mira el alma.
Soy el hombre que espera verte como envejeces
soy el hombre que sabes te hará a diario la cama,
y lavará los trastes entre algunas caricias,
y entre risas y besos te quitará las bragas.
Soy aquel que te mira como vil pervertido
a punto del babeo mientras mira tus nalgas.
El que ama lo que eres, el que te acepta toda:
tu genio, tu cigarro, tus rabietas, tu calma.
Soy tu Gil vida mía, bien lo sabes de sobra
quien tu felicidad desea, el hombre que te ama.