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martes, 21 de febrero de 2017

una tangente de la felicidad


Dejé el periódico en la barra de la cantina que es uno de los lugares en donde se queda para que cualquiera que lo quiera hojear o leer pueda hacerlo. Mientras lo hacía no pude evitar ver que en la libreta de notas de mi madre estaba escrito con tinta roja y subrayada la frase: es preferible ser feliz que tener la razón.

Y sí. Para cualquiera con algo de lógica elemental y sentido común así es. Qué sentido tiene discutir para intentar poner en la mesa encima de todas las demás ideas el concepto que tenemos sobre cualquier estupidez de la existencia. Sobretodo si tenemos frente a nosotros a un individuo necio que a pesar de lo insulso de sus argumentos los sigue repitiendo como niño berrinchudo.

No tiene ningún sentido. No ganamos nada. Y hay gente a la que al escuchar nos pone de malas.

Ahí estaba la frase, doblemente resaltada, sobresaliendo entre las demás anotaciones en la espantosa caligrafía de mi madre.

¿Y en serio la llevará a la práctica esta mujer que siempre tiene la última palabra y que parece ser feliz buscando cualquier excusa para incomodar a los demás y que desconoce los límites de lo políticamente correcto en sus desatinados comentarios sobre cualquier tema? A quien le vale madre ser incorrecta para decir eso que quiere e imponer eso que piensa.

Lo dudo mucho. Pero habrá que ver.


domingo, 19 de febrero de 2017

Truman



Hace algunos meses –no sé hace cuántos– recuerdo haber visto en algunas publicaciones de españoles del Google+ imágenes y comentarios referentes a una película protagonizada por Ricardo Darín y Javier Cámara, a quienes conocí en dos películas que me gustan mucho: El hijo de la novia de Juan José Campanella y Hable con ella de Almodóvar. La película se llama Truman.

También recuerdo que entre los comentarios referentes a la cinta se hablaba de una gran película, por lo que mis glándulas salivales mentales mostraron su excitación por poder ver dicho filme. Pero la película nunca llegó a México, o eso es lo que creo, en todo caso no llegó a la tierra del chorizo (mi tierra).

Vi la película el viernes totalmente complacido. Es una película de esas de muchos diálogos, de muchas reflexiones, donde toda la acción necesaria está en las palabras de los actores.

La premisa es muy sencilla. La decisión de una persona de morir dignamente porque no desea que pase lo que dios quiera, que casi nunca es algo digno. Porque será un dios misericordioso pero pone demasiadas pruebas a sus fieles.

jueves, 16 de febrero de 2017

¡¡¡y esas barbas!!!


En los meses recientes, he recibido en la calle o algún otro lugar, más de una vez, el cumplido (cuenta como eso???) de que mi barba está chida o re chida. Me ha sorprendido el comentario de algún desconocido al que le parece que mi larga barba se ve bien. Una sorpresa graciosa. Yo suponía –eso me han hecho creer– que mis ojos eran lo que resaltaba en mí, pero no recuerdo que en algún lugar alguien me haya halagado diciendo que mis ojos son lindos o que se ven bien. No recuerdo que alguna vez pasara.

Esto que cuento es lo contrario a lo que piensan la mayoría de mis tías –aunque no sé si serán todas– que están organizando una reza de rosarios para que me rasure lo antes posible, y de paso igual y se me sale el chamuco.

Mi vanidad me hará contradecir a mis tías (digo, cuando no estás habituado a recibir palabras ni miradas halagadoras, eso sabe muy bien), y además, lo que es más importante, a Tamara le gusto mucho más con barba. Ya descubrí su fetiche.


lunes, 13 de febrero de 2017

Cavilaciones en torno al alcohol (reflexiones de un borrachín)



Dice Fernando Delgadillo en una emotiva canción: las copas que me tomé de más llevaron mi alma a sus extremos y desbordaron mi felicidad. Me repuse con un día de asueto pero el recuerdo permanecerá. En verdad se desborda la felicidad pero si la borrachera es intensa se necesita de un día para podérsela curar, como decimos en mi tierra.

Ya he contado alguna vez que de niño me gustaban mucho las fiestas familiares, no sólo porque me reunía con mis primos y nos pasábamos la tarde entera jugando sino porque debido a la ingestión de alcohol todos mis tíos y mi abuelo se ponían en un estado muy feliz de bromas y risas que disfrutaba mucho presenciar. Me gustaba ver la transformación que sufrían, la forma como sus miradas serias mutaban en sonrisas fáciles de ojos entintados de rojo.

Y es que en efecto el alcohol tiene la facultad de llevar nuestra alma a sus extremos y sacar al individuo que realmente somos; dormir los prejuicios y anestesiar la pena, para hacer, por ejemplo, que aquel que siempre decía no saberse ninguna canción se pare y cante y baile y haga un ridículo, porque el alcohol también nos duerme otras cosas como la coordinación motriz y el habla coherente.

Y dentro de esas cuestiones de transportación del alma hasta sus límites también he sabido de que lo que se oculta en los recovecos de nuestra esencia y espíritu sale  través de las manifestaciones “artísticas” que podamos realizar. Por ejemplo, que estando bajo el influjo del alcohol, con el alma suelta, podría escribir algo, digamos, más “profundo” que lo que podría teclear estando totalmente sobrio.

Este asunto llamó mi atención. La curiosidad me hizo preguntarme qué podría salir de una sesión de escritura o pintura estando medio pedo. Sólo una curiosidad más.

Pero un día, tras una comida familiar con copas de vino incluidas, después de unas 4 o 5 me llegó el eco de aquella curiosidad. Así que encendí la computadora y me senté dispuesto a escribir. Pero no pude. No pude escribir ni una palabra. Mi cabeza daba vueltas y me dio mucho sueño, y no escribí nada. Nada.

Al menos pude comprobar que a mí no me funciona eso de las sustancias detonantes de la creatividad. Necesito estar sobrio, y cuando me embriago lo disfruto, y canto, siempre canto.

viernes, 10 de febrero de 2017

Mundo descafeinado



¿Qué pensaría Frida Khalo si viera la exorbitante cantidad de imágenes suyas –o referentes a ella– que existen en la actualidad? Si viera esas ridículas Fridas burguesas, sin bigote y sin la fuerza de su mirada. Si descubriera que incluso existen “niñas Fridas”, todavía más absurdas y vomitivas. Si viera la cantidad de gente que la usa como el símbolo de algo que no conocen. Que se convirtió en moda, que se puso de moda.

¿Qué diría Charles Bukowski si viera que hay pendejitos que han creado cuentas de Facebook usurpando su nombre, que fragmentos de su obra son sacados de contexto para habitar postales de mierda compartidas por gente que nunca ha leído un poema suyo, y que dicen además, que es un loquillo? ¿Qué pensaría del mundo? “Mierda, esto está peor de lo que jamás hubiera imaginado”. ¿Qué pensaría si viera que una porción de su obra se ha vuelto parte de una masa pestilente carente de ideología?

¿Qué pensaría Ernesto Guevara?

Esto es como esas versiones de canciones de José Alfredo Jiménez o Agustín Lara  vueltas mierda en la voz atiplada de la Lafourcade o alguna otra intérpretilla de moda.

Sólo versiones light, descafeinadas, lindas. Mierda linda.

martes, 7 de febrero de 2017

Ingenuidades


Ahí va uno de ingenuo –pendejo– a pedir consejos sobre mujeres a una amiga. No sobre mujeres, sobre una mujer en particular a la que no podemos entender. Pero dicen por ahí algunas mujeres que a veces ni ellas mismas se entienden, que cuando tratan de racionalizar lo que piensan y lo que hacen no hayan explicaciones lógicas. Aun así, ahí va uno.

A veces incluso, esta mujer a la que hemos recurrido en nuestra desesperación ni siquiera conoce –realmente, sólo la ha saludado un par de ocasiones– a la susodicha fémina causaproblemas. Pero si aun conociéndola –lo que ella deje ver– no hay forma de que sepa por qué chingados ha hecho lo que ha hecho o ha dicho lo que tanto nos dolió﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ ha hecho lo que ha hecho o ha dicho lo que tanto nos dolira desesperacicionalizar lo que piensan y lo que hacen no haó, cómo va a darnos información que apacigüe nuestros pesarosos pensamientos. Lo que nos va a proporcionar esta amiga es información basada en su contexto, en su experiencia, en lo que ella cree, lo que a ella “se le hace” que sea lo que pasa por la cabeza de nuestra domadora.

Qué jodidos podría saber esta amiga sobre la mujer que nos está quitando el sueño.

También podría pasar –porque todo es posible– que esta amiga sienta algo por nosotros y vea en esta consulta la oportunidad de despojarnos de esa vieja loca que no nos valora, y prepare el terreno para que libres de los tentáculos de aquella mala mujer lleguemos a sus redentores brazos a conocer el amor del bueno.También podría pasar.