sábado, 28 de diciembre de 2019

de ciertas modas

Dice alguien en cierta sobremesa: ya no se dice pirrurris, ahora se dice fifí. Los demás asienten, al parecer divertidos. Y escuchas a casi todos buscando la manera de meter con calzador en alguna frase, en cualquier momento, la mentada palabrita de moda: fifí. Palabra que serviría en un principio para nombrar a las personas con dinero y clasistas. Pero que ahora sirve para casi cualquier uso que se le quiera dar.

Pero pasa algo en este México del siglo XXI, en este México de búsqueda de likes, viralización de videos y deseo por copiar cualquier pendejada que se popularice: la gente hace imbecilidades ridículas con tal de sentir que el manto de la fama los roza al menos por unos minutos.

¿Por qué usar palabras viejas si se puede alardear usando las que están de moda?

El término Godínez surgió como un sustantivo despectivo para etiquetar a ciertos personajes algo ñoños que laboran como oficinistas. Palabra que hacía eco de aquel Gutierritos de la época de la juventud de mis padres. Y era eso, un término despectivo.

Pero los millenials quieren participar en cualquier cosa que aparezca y de la que se hable siquiera un poquito. Así que todos se autonombraron godínez para no quedar fuera de lo que se supone es lo "in". Pasa igual con millenial.

Apareció luego otra palabra para designar a ciertos personajes que se resisten a envejecer, cuarentones que se siguen vistiendo como si tuvieran todavía veinte y que frecuentan antros de "chavos" porque ellos todavía lo son; siguen en la onda. El vocablo parece muy elocuente: chavorruco.

Y entonces pareciera que todo mundo quiere ser un chavorruco, y ahí están jovencitos de veinticinco nombrándose con el adjetivo de moda, llorando su desgracia de sentirse viejos. O ves a treintones sin pizca de jovialidad etiquetándose de igual manera por aquello de lo chavo. Luego pienso, lo de ruco te queda, bastante. Lo de chavo, ni tantito.

Qué hacer, la moda es la reina.


viernes, 20 de diciembre de 2019

reaprendiendo a pintar

La verdad es que yo solamente usaba youtube para escuchar música, y ocasionalmente para ver un tutorial sobre cómo hacer algo que me interesaba, pero nada más. Hace pocos años busqué videos sobre la manera en que se mezclan los lápices de colores para dibujar, y fue a partir de esto que el santo youtube me sugirió otro tipo de videos, aparte de canciones que cree que me gustan. Esto también a partir de haber encontrado ese video de Antonio García Villarán sobre el Hamparte.

Y recientemente he quedado bastante asombrado de haber encontrado a artistas tan buenos, pero sobre todo tan jóvenes. Viéndolos me he dado cuenta de todo lo que no sabía, de cuántas y cuántas cosas ignoraba en lo que respecta a pintar con óleos. Y me pregunto ingenuamente si ya sabían hacer todo eso que hacen o si lo han aprendido casi desde que dejaron el biberón.

La cosa es que luego de ver varias horas de videos también he visto progreso en mi habilidad con los pinceles. Lo cual me asombra más. Porque siendo sincero no esperaba tener ningún tipo de mejora con la simple contemplación del trabajo de alguien más y después de haber escuchado algunos consejos. No sé si esto salte a la vista pero mientras pintaba lo pude percibir. Aunque también podría tratarse de un truco de mi consciencia aliada a mi ego. 

Retratos en acuarela he estado haciendo en los dos últimos años pero también sentí un cambio luego de estas sesiones de aprendizaje. Como si todo fuera más sencillo.



Me animé a pintar un óleo después de no sé cuántos años, pero seguro que más de diez. Por suerte el óleo dura bastante.



Supongo que seguiré aprendiendo.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Apariciones II

Volvió a aparecerse un Cristo grosero en las paredes del pueblo. Una nueva blasfemia para la mayoría. 

Aunque aquel primer dibujo obsceno no duró en las paredes más que dos días, al día siguiente el pueblo amaneció con nuevas impresiones de la blasfema imagen. Don Juan señaló con afán educador que no importaría cuantas veces se borrara la imagen, seguiría apareciendo porque tenía un mensaje.

Y aunque casi nadie parece hacer caso a lo que diga el viejo, algunos "propietarios" de la blasfemia la dejaron en sus paredes como uno más de los decorados forzosos que adornan el pueblo.

Coincidió que esta nueva imagen apareció tras la fiesta de la Virgen de Guadalupe, lo que encendió la chachara del terco Juan y su discurso anticuetes y sobre la molestia divina por el despilfarro, el escándalo y la contaminación. Aunado al cochinero dejado alrededor de la iglesia por los taimados feligreses.

Yo que no creo en esas cosas pienso que el "artista" se enteró de la discusión aquella sobre el exceso de los cuetes y le pareció buena idea estampar la nueva imagen ese día.


martes, 10 de diciembre de 2019

el viaje en barco



Vengo decidido a hacer un viaje en barco. Las circunstancias me obligan, sé que es necesario hacerlo.

Aunque, nunca me he sentido capaz de hacerlo. Pienso que tengo un estómago débil que se someterá a los caprichos de la marea, tampoco me veo enfrentándome a lo que me espera en altamar. Pero pienso que debe haber una manera de poder hacer el viaje sin tener que hacer ciertas cosas, simplemente dejándome llevar.

Llego al barco con la maleta llena de secretos, pero aparentando la mejor actitud. Intento ser servicial y hasta cierto punto acomedido, deseo no dar la apariencia de flojo o de que me desentiendo de mis obligaciones como pasajero. 

Pero al paso de los días el barco sigue varado en el embarcadero. No nos hemos movido. Mi a veces patética quietud me aconseja esperar y ser paciente, no quiero ser el impertinente que moleste al capitán.  

Pero los días se juntan y seguimos igual, así que me acerco discretamente al capitán y trato de obtener la información sin preguntarle directamente. Me estás preguntando por qué no hemos zarpado, pregunta mirándome a los ojos. Respondo que sí, balbuceando un poco. Me dice que el barco no se ha movido porque yo no he querido que se mueva. Me dice que yo soy el responsable de que el barco zarpe y tome rumbo. Me dice, prácticamente, que el barco no se ha movido porque nada más me estoy haciendo pendejo.

Pero yo no sé navegar. Yo no sé cómo manejar un barco, respondo excusándome al instante. Cómo podría dirigir un navío si no tengo la mínima idea de cómo hacerlo. Y... ¿por qué nadie me dijo que yo tenía que dirigirlo?

Estoy molesto y decepcionado. Un poco aterrado ante mi inutilidad a bordo. Y se supone que yo tengo que mover el puto barco.

En los días siguientes trato de hacer que el barco se mueva pero casi todo lo que intento es en vano. Pregunto a los demás qué debo hacer pero todos se limitan a decir que debo hacerlo yo, preguntan si necesito que hagan las cosas por mí. Mi frustración e impotencia es inmensa. Sigo un poco aterrado.

Sigo intentando, un poco con la intención de lograr algo pero mucho más con la intención de que se note que no me estoy haciendo pendejo, de que no sólo dejo pasar los días esperando que los demás se harten y muevan la nave por mí. 

Tras muchos días y demasiados intentos. Tras una montaña de frustración, puedo hacer que el barco se mueva. Me siento feliz y realizado, contento de un modo algo extraño que no podría describir. Siento que he hecho algo grandioso. Recibo una felicitación del capitán y mi ego se infla más. 

El logro conseguido hace que trate de seguir haciendo cosas y que me esmere en llevar la nave a buen puerto. Sigo pensando que he hecho algo impresionante. Pero días después el capitán me deja ver que tras un breve avance el barco lleva dando vueltas en círculo desde hace algunos días. Yo protesto diciendo que he tratado de hacerlo, pero él me responde que llevo semanas haciendo exactamente lo mismo. Completamente frustrado le digo que trato, pero no sé cómo se hace. Que lo intento, pero que no encuentro otra manera de hacerlo.

Estar en donde estoy y haber hecho lo que hice es algo que jamas habría imaginado hacer. Pero no es suficiente. Hago cosas que no sirven, pero no sé qué más hacer. 

También sé que sigo esperando que el capitán me guíe y me diga qué debo hacer, que me diga si lo que hago está bien o no. Que me dé alguna certeza sobre este viaje tan frustrantemente satisfactorio que decidí hacer.

Hay algo que me consuela. Un día el capitán me dijo: Esto que haces es un gran acto de amor hacia ti mismo.

martes, 3 de diciembre de 2019

Tristeza desconocida

No podía entender lo que cantaba aquel tipo pero la canción le pareció un grito de desesperación y desesperanza, una queja que quizá no encuentre quien la escuche pero que pudiera conformarse con ser expresada. Cómo buscar una canción cuando no conoces el idioma en que se canta ni tienes idea del nombre de su intérprete. Será parte de un grupo quizá. ¿Cómo describirla?

La situación parecía sacada de una historia surrealista porque el escenario de la melodía era un autobús de pasajeros, uno de esos viejos y descuidados camiones que cumplen la labor de trasladar a los pobres. Uno de esos armatostes habitados por cumbias, norteñas, narcocorridos y reguetón.

El chofer del autobús era un muchachillo que quizá no tuviera ni dieciocho años. Un chamaco algo arrogante que parecía estar haciendo su trabajo de mala gana, porque no le quedaba de otra. Sus antebrazos descubiertos exhibían varios tatuajes ilegibles, aunque en uno parecía asomarse el tallo de una rosa.

Y ahí estaba este tipo de casi cincuenta años aguantando toda la tristeza que le echaba encima la canción, sin poder entender una palabra de lo que el en apariencia atormentado cantante interpretaba.

Terminó la canción. Sin que un locutor le informase de un nombre y un cantante comenzó otra con una batería en primer plano, que le pareció desagradable tras la melancolía que le trajo la anterior.

El hombre bajó del camión unas cuadras más adelante preso de un sentimiento frustrante de ignorancia, aunque tocado de cierta manera en lo más profundo de su ser.




jueves, 28 de noviembre de 2019

Sin daños a terceros II

El asunto es que mi amiga Petite dice, que aunque le gusta mucho, y tiene una historia con la canción, ahora, Sin daños a terceros le suena a cobardía.

Yo pienso un poco en la cobardía como disfraz de la preservación, de la protección ante el dolor y la miseria del desamor. Puede leerse bastante azotado pero no me suena exagerado. Pienso que por esa misma protección: ¿cuántos se atreven a aceptar que se encuentran destrozados por una persona? 

En estos tiempos es más fácil postear que si no te duele en lo más mínimo cualquier estupidez no tendría por qué dolerte el amor, o el desamor o la traición o la destrucción de tus ilusiones. Cómo podría, si eres un guerrero que se ríe de la vida y que aprendió a ser fuerte y feliz.

Pero volviendo a la canción: cómo dejar eso que tienes, frente a lo que no sabes si acaso pudiera ser algo más que la complicidad libidinosa por la atracción física. Cómo saltar al vacío sin saber si la otra persona trae un paracaídas escondido o si en el último instante no saltará contigo. 

Me parece complicadísimo y suicida.


A mí la canción me suena a pésima suerte, no a cobardía.


sábado, 23 de noviembre de 2019

¿sin daños a terceros?

Petite Bogeria me ha puesto a pensar sobre la que considero la mejor canción de Ricardo Arjona: Tarde: sin daños a terceros

El meollo de la canción es este:

Tú ibas con él, yo iba con ella, jugando a ser felices, por desesperados, por no aguardar los sueños, por miedo a quedar solos.

Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte, tanto inventarte,
tanto buscarte por las calles como un loco, sin encontrarte;
y ahí va uno de tonto, por desesperado, confundiendo amor con compañía;
y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja,
te hace escoger con la cabeza lo que es del corazón.
Y no tengo nada contra ellos, la rabia es contra el tiempo por ponerte junto a mí... tarde.


Un asunto complicado. Encontrar al amor de tu vida mientras tú recorres la tuya de la mano de una chica cualquiera; encontrarla, de la mano de un tipo que no sabes si es su novio, esposo o cosa parecida. Pero compartir una mirada, una mirada que muestra muchísimo más de lo que el cruce de los ojos enseña a dos personas que se encuentran mutuamente atractivos. Quizá es el simple placer por la contemplación de la belleza. Quizá sea algo más, pero cómo saberlo. Cómo saber si ese acompañante no es más que un amigo confianzudo al que se le ha permitido compartir el camino entrelazando las manos, cómo saber si no es el marido, el hombre con el que se ha jurado frente al altar compartir alegrías y tristezas y compartir enfermedad y felicidad. Cómo, si uno trae de la mano a una mujer en idéntica indefinida situación.

Pero, como escribí hace muy poco, en realidad no tenemos ninguna certeza, y, como escribí hace mucho, un afortunado cruce de miradas no revela nada, mas que atracción mutua, la posibilidad de un encuentro fantástico a partir de la mirada compartida que alborota a las mariposas. Nada más allá del deseo. Nada más que una posibilidad.

Cómo saber si las mariposas del deseo, alebrestadas al más mínimo estímulo, pudieran despertar a los rinocerontes del amor de la persona hecha para soportar tu mierda.

A mí todo este asunto sobre el que se pudiera decir muchísimo más, me resulta brutal. Porque no hay nada seguro. Pero en caso de que se tratara de esa persona única y especial, qué hacer. Cómo buscar la posibilidad de hablar con ella si ambos caminamos encadenados a otra persona. 


Pienso también un poco en aquello de la ley de Murphy.



martes, 19 de noviembre de 2019

psicoterapias

Me di cuenta hace algunos meses que tiene bastante que no escribo sobre mi psicoterapia. A ciencia cierta no podría decir por qué, aunque pienso que podría tratarse de pudor, siendo que la intensidad (la profundidad del análisis) de las sesiones ha subido mucho desde hace algún tiempo. También se me ocurre que podría querer guardarme eso sólo para mí, y que se trata más bien de cierto egoísmo el que me impide querer hablar al respecto.

Será el sereno, como dijera aquella desarrapada filósofa, pero el caso es que he dejado de sentir ganas de teclear sobre lo que he experimentado, sobre lo que he descubierto, sobre lo que he podido ver. Por otro lado, las ganas de plasmar en pintura ciertas cosas siguen ahí, aunque en este caso pintar me toma mucho más tiempo que teclear. 

Me estoy convirtiendo en una especie de Frido, jajajaja. Sólo bromeo, son demasiados los artistas que se pintaron en infinidad de ocasiones. Es natural. Y me parece bastante lógico que la idea del rompecabezas siga en mi cabeza porque de cierta manera me estoy construyendo. Armando a partir de lo que encuentro en el camino.



viernes, 15 de noviembre de 2019

de El perfume

He escrito ya sobre lo ridículo que me parece comparar obras escritas con sus versiones cinematográficas, algo así como comparar un caballo y un automóvil, pero parece que hay opiniones que se aferran a salir a la luz y mostrarse.

El caso es que luego de leer El perfume me dieron muchas ganas de volver a ver la obra audiovisual de Tom Tykwer, luego de bastantes años. En mi imaginario el director alemán es un muy hábil narrador visual, responsable de una de mis películas favoritas Heaven, con una Cate Blanchett preciosa. Filias aparte, quería ver cómo Tykwer había resuelto ciertas situaciones que recordaba sí aparecían en la versión en celuloide de la obra de Süskind.

Pero, después de leer el libro se me queda muy corta la visión en imágenes de Tykwer para con el acontecer de Grenouille, para todo lo que puede distinguir su sobresaliente olfato, para todo lo que le significó encontrar el magnífico olor de aquellas chicas de cabello rojo, por mencionar sólo algunas. Creo que había bastantes posibilidades de hacerlo. Luego pienso en un Fincher o un Boyle para hacer más elocuente la obra de Süskind en cine. Cosas de cinéfilo.

Y ni qué decir de lo bello que resulta Ben Whishaw frente al casi terrorífico Jean Baptiste de la páginas impresas. ¿En serio costaba tanto hacer renguear al actor?

Bueno, son cosas que pasan en la cabeza de quienes nos gusta leer y ver buen cine.





miércoles, 13 de noviembre de 2019

un sketchbook

Me hice un sketchbook. Bueno, en realidad también le hice uno a Gil porque me salieron demasiadas hojas tras cortar las del block de dibujo que tenía. Un block algo grande del que sólo había usado unas cuantas páginas y que más bien se estaba empolvando.

Había escuchado y visto sobre el mentado cuaderno, y pensé que me gustaría tener uno porque tengo bastantes dibujos y pinturas desperdigados que podrían reposar ahí. 

Me metí al fabuloso Youtube para ver qué podía ver, y me encontré un video para hacer uno uno mismo. Siempre me ha gustado hacer manualidades en el buen sentido de la palabra, así que me entusiasmó el poder hacerlo. Y mientras pensaba en qué papel podría comprar recordé el empolvado block que también sirvió para hacer las pastas del cuaderno.

Luego encontré otro video mucho más didáctico y con un mejor método de costura, y después de verlo comencé a cortar hojas. Pensé que tardaría mucho más tiempo por el asunto de la costura, pero eso queda en unos cuantos minutos.




Como los forré de blanco pude decorar los cuadernos. El mío con Gokú y Veggeta y el de Gil con un logo de Guns and roses y un Slash tocando.





sábado, 9 de noviembre de 2019

Apariciones

Apareció una mañana, justo después de que terminara la fiesta del pueblo. 

Nadie le cree a don Juan, quien argumenta que la imagen refiere la molestia de nuestro señor ante la masiva quema de cuetes. Ese señor siempre se queja de lo mismo.

Todos los demás piensan que es la obra de un vándalo con influencias Banksyanas, aunque para ellos es sólo un vándalo.

Sólo dios sabe.



jueves, 7 de noviembre de 2019

Sobrepesos

Sobrepesos


Me duele tanto el corazón que carga
odio, resentimiento, decepciones,
dudas, fracasos, peros, ambiciones,
todos los miedos que la noche alarga.

Es tan constante el hueco que me embarga
cuando me pido las cotizaciones
de lo que pronto muta en frustraciones,
que aunque no quiera, mi existencia amarga.

Mas uno se acostumbra a andar a medias
con todo el cuerpo pululando heridas
sin que la peste inmute nuestra mente.

Con gusto interpretamos las comedias
que en nada nos allanan el presente
y mucho más nos sirven como huidas.


Gracias a Jorge Aussel por la ayuda.



lunes, 28 de octubre de 2019

de las ideas y la inspiración

Es tan cierto eso de que la inspiración debe encontrarte trabajando. Aunque a veces aparece de pronto. Y entonces debes dejar eso que estás haciendo para sacar el cuadernito de tu bolsillo y escribir lo más legíblemente posible eso que sin imaginarte cómo, se apareció entre tus pensamientos; como por arte de magia, podrías asegurar. 

Me resulta difícil escribir rápido y legible a la vez, pero es que siento que debo apresurarme a escribir porque así como llegó de súbito la idea, de la misma forma se puede fugar, sin dejar un pequeño rastro para seguirle la pista luego. Y eso es en exceso frustrante. Cómo puede ser posible.

He tenido algunos pensamientos fantásticos sobre las ideas, sobre su aparición y sobre su fuga. Pienso a veces que son en extremo caprichosas, con mucho más celo que la mujer más celosa ( y yo sé de eso), víctimas de un orgullo implacable que las desvanece si no se les hace el caso debido, si no se toma un lápiz o se comienza a teclear al instante.

Y es tan común pensar, una vez que el pensamiento se fue, que después regresará, sí, así como el iluso enamorado que de la misma forma se aferra a esa esperanzada idea. Porque ¿cómo puede ser que una idea que estuvo en mi cabeza no vuelva jamás?

Es un asunto peculiar, y a veces, bastante frustrante.


jueves, 24 de octubre de 2019

Estafadores

¿Qué tanto espacio, tiempo, palabras, no sé, hay entre el sincericidio y la mentira descarada? Entre las palabras y actos del experimentado y despiadado seductor y las del tímido enamorado primerizo que cree la sinceridad como arma infalible. Entre las voces del corazón palpitante de la maleducada enamorada del deslumbrante príncipe y los convenencieros contoneos de la experimentada femme fatale?

¿Cómo saber qué busca, qué quiere, qué necesita, qué desea, nuestro significant other? ¿Cómo saber qué heridas tiene, qué rencores guarda, qué esperanzas alberga? ¿Cómo saber qué siente en realidad? ¿Revolotean mariposas o es sólo una simple calentura?

¿Nos dirá la verdad por más despiadada que resulte o nos dará por nuestro lado en el afán por parecer cada vez más nuestra alma gemela?


Bien señala la Maga en algún momento: "Supongo que buscamos algo así, pero casi siempre nos estafan o estafamos".

Como una especie de epílogo, una espinela de Aquiles Márquez:

Hay dolor y hay placer,
es un juego misterioso,
absurdo y maravilloso
entre el hombre y la mujer.
Puedes ganar o perder,
tiene aciertos tiene errores.
En esta selva de amores
que está llena de sorpresas,
unas veces somos presas
y otras veces predadores.



martes, 22 de octubre de 2019

desencuentros

Está archivado en los registros de este blog que no tengo una buena relación con mis padres. Creo que de lo que más he hablado es de la nula comunicación que tengo con mi padre pero mi relación con mi madre tampoco es buena, aunque con ella puedo hablar, y ella me habla, que ya es bastante. Con ella puedo bromear incluso, si el viento es favorable.

La explicación que doy al silencio de mi padre es que no tolera estar con una persona que es igual a él, partiendo de aquello de que lo que nos molesta en los demás es un reflejo de nosotros mismos. Eso pienso. Pero encontré información que dice también que hay un rechazo a lo que es opuesto a nosotros. Y ahí cabe exactito el choque que se da con mi madre. Pienso que somos agua y aceite.

Y me quedé pensado en eso. Soy igual que el viejo y eso lo aleja; soy lo opuesto a mi madre y eso la repele. 

Ella no puede entender que sea yo tan vago siendo ella tan proactiva. No le cabe en la cabeza que pueda pasar cuatro horas armando un rompecabezas o jugando a las cartas siendo que ella no puede dejar de ver en qué ocupar el tiempo: o lava trastes o acomoda algo o hace algo.

A mi padre lo veo dicharachero y bromista con otros, nunca conmigo. Veo con cierto recelo como puede conversar con mi hermano; cuando comemos juntos parecemos dos tolucos desconocidos que coincidieron en la zona de comida de un centro comercial.

La verdad es que si me pongo a pensar en ello, creo que hubo un cambio en ellos cuando me separé de la madre de mi hijo, aunque con mi madre fue desde tiempo atrás, quizá desde que quedamos embarazados y debí hacerme cargo del hijo que iba a tener y destruía así los sueños que quizá tenía ella para mí.

Bueno, eso es algo de lo que he escarbado trepado en el diván.

lunes, 21 de octubre de 2019

Doce canciones de Arjona

Y bueno, aquí están doce grandiosas canciones de Arjona, en mi opinión. ¿Alguien se atreve a decir que son malas? Pienso que la última es su mejor canción.


Te enamoraste de ti


Millonario de luz


Amarte a ti


Se nos muere el amor


Vientre de cuna


Me enseñaste


Receta


Vivir sin ti es posible


Se fue


Duerme


Me dejaste


Historia del portero


Sin daños a terceros

jueves, 17 de octubre de 2019

del por qué se escribe

El capítulo 82 de Rayuela es la sublimación del por qué se escribe. Al menos me explica en eso que no puedo explicar, al menos no con facilidad, ni como yo quisiera; como cuando la Maga alude saber lo que siente pero no saber cómo decirlo:

"¿Por qué escribo esto? No tengo ideas claras, ni siquiera tengo ideas. Hay jirones, impulsos, bloques, y todo busca una forma, entonces entra en juego el ritmo y yo escribo dentro de este ritmo, escribo por él, movido por él y no por eso que llaman el pensamiento y que hace la prosa literaria u otra. Hay primero una situación confusa, que sólo puede definirse en la palabra; de esa penumbra parto, y si lo que quiero decir (si lo que quiere decirse) tiene suficiente fuerza, inmediatamente se inicia el swing, un balanceo rítmico que me saca a la superficie, lo ilumina todo, conjuga esa materia confusa y el que la padece en una tercera instancia clara y como fatal: la frase, el párrafo, la página, el capítulo, el libro. Ese balanceo, ese swing en el que se va informando la materia confusa, es para mí la única certidumbre de su necesidad, porque apenas cesa comprendo que no tengo ya nada que decir. Y también es la única recompensa de mi trabajo: sentir que lo que he escrito es como un lomo de gato bajo la caricia, con chispas y un arquearse cadencioso. Así por la escritura bajo el volcán, me acerco a las Madres, me conecto con el Centro -sea lo que sea. Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo, inventar la purificación purificándose; tarea de pobre shamán blanco con calzoncillos de nylon."



viernes, 11 de octubre de 2019

el Hamparte


Conocí a Antonio García Villarán buscando información sobre Avelina Lésper. En los primeros resultados arrojados por Google aparecía un video de Youtube en el que se podía ver la imagen de Avelina junto a la de un tipo algo ridículo con una larga piocha en dos trenzas y una pose extravagante. Tenía por título: Respuesta a Avelina Lésper ¿Arte o Hamparte?

Imaginé que la respuesta buscara desacreditar las opiniones de la ¿crítica de arte?, mejor, experta en arte, como tantos otros han intentado hacer al sentirse destazados por sus opiniones. Me equivoqué. El video es una joya.

En él, Antonio no sólo comparte la opinión de Avelina sobre el estado actual del "mercado del arte", sino que va más allá con sus certeros comentarios y acuña un término que me parece fenomenal para describir a la fauna de pseudoartistas que inundan la sociedad: Hampartistas.

Hamparte: el hampa del arte, el hampa en el arte, o quizá, el arte del hampa.




Desde ese día soy un fan más de Antonio y de su canal, en el que he aprendido bastante sobre arte, artistas, pseudoartistas y hampartistas.

martes, 8 de octubre de 2019

de la experiencia

Dice una canción interpretada por José José: es mentira, no existe la experiencia en el amor; es mentira, yo diría, que un niño sabe amar igual que yo, o un pájaro. Y aunque a simple vista pueda parecer una perogruyada, en realidad es una verdad abrumadora; o a mí me lo parece. Porque a pesar de que una gran parte de la gente se empecine en señalar que con cada mala experiencia aprenden (y crecen y no sé cuántas cosas más), y, por tanto son mejores; mejores que el dia anterior, mejores que el año pasado, en realidad es una pancarta vacía la que levantan tan alto a pesar de que no soporten ya el dolor en los brazos.

La experiencia sirve para poca cosa a la hora de las artes amatorias, de los enamoramientos y los embobamientos del corazón. Y uno ve con bastante decepción que aquello que volvía loca a aquella especial mujer a esta nueva acompañante de cama no le provoca el menor entusiasmo. Así las cosas.

Hay un relato de Bukowski en "Peleando a la contra" (por lo que se trata de un relato autobiográfico) en el que un experimentado apostador sale del hipódromo acompañado por una bella mujer en dirección a un cuarto de hotel. Debía ser su día de suerte: bastante dinero fácil y la compañía de una bella joven. Luego del sexo, mientras el hombre está en la regadera la mujer sale del cuarto llevándose las abundantes ganancias con las que el hombre había llegado al cuarto de hotel. Toda una vida entre tahures y estafadores para caer ante el truco más simple de la historia: el acomedido pestañeo de una bella mujer que aparenta un legítimo interés en tu persona.

Dice Cortázar en "Rayuela": la razón sólo nos sirve para disecar la realidad en calma, o analizar sus futuras tormentas, nunca para resolver una crisis instantánea. No creo que haya mucho más que decir.

Por ello me resulta tan risible el argumento de la experiencia como factor de peso ante casi cualquier situación, sobre todo en deportes; porque en realidad, la experiencia sirve para poca cosa. Para acumular frustraciones y memorias pasadas, para eso, sí. Para elaborar grandes discursos, también.



viernes, 27 de septiembre de 2019

preguntas infinitas

La gran ironía de la vida es que mientras más viejos somos y menos llenos de vida estamos, más certezas tenemos sobre lo que creemos es el sentido de la vida. Un hombre lleno de experiencia es un hombre viejo, no puede ser de otra manera. 

Y debe ser horrible poseer tanta información valiosa y cargar tantas verdades y no poder hacer nada con ellas. Intentar trasmitírselas a ese joven al que se estima tanto, sea el nieto o el amigo llegado por casualidad, poniendo empeño en que los puntos importantes sean entendidos. Pero todos a cierta edad hemos comprobado que nadie escarmienta en cabeza ajena, que ningún consejo tiene más fuerza que el arrepentimiento. Que los pozos se tapan luego de enterrar a los niños.

Y están las preguntas, las preguntas infinitas. Que en lugar de irse respondiendo se van multiplicando sin que se vea un final. Cada vez más preguntas y menos respuestas, en todo caso respuestas confusas que poco ayudan. Pero las preguntas se siguen multiplicando.

Y quizá el día que pueda responder tantas interrogantes sea un viejo con dificultad para moverse. Quién sabe, quizá nunca lo sea.





viernes, 20 de septiembre de 2019

la miro


Escucho a Maribel hablar, fingiendo que estoy completamente interesado en todo lo que dice. La miro a los ojos, atento, aunque trato de no cargarle mi mirada, así que hago breves intervalos en los que miro a cualquier parte del bar donde estamos sin ver nada con detalle: la gente, las luces, los afiches en la pared, los músicos que no cantan en la televisión. 
Simplemente dejo de mirarla un momento, librándola de mis ojos, y haciendo una efímera parada en su maravilloso escote (qué belleza), antes de volver a posarme en sus ojos con la atención del niño que escucha ilusionado todas las historias de su abuelo. Sobre el asunto de mirar sus pechos estoy en la completa ignorancia, sé que puede resultar suicida regresar tras cada pocos minutos a esa magnífica imagen pero no lo puedo evitar; quién podría. 
Pienso también que le puede agradar que yo sea consciente de ese atractivo suyo y lo aplauda con esta discreta (eso creo) mirada, que vea que no me pasa de largo la elección que hizo al dejar a la vista ese pequeño punto donde sus pechos comienzan a juntarse. Aunque también podría parecerle que de poder hacerlo no dejaría de mirarlos y que incluso babearía sin asomo de pudor; pensar que sólo eso me interesa; y a quién no. 
Es un enigma, es mi ignorancia. Pienso también en las posibilidades del equilibrio, del ni tanto que queme al santo aunque también hay que alumbrarlo un poquito, que sepa (¿lo sabrá?) que sé que ella no vale por el tamaño de sus pechos pero que tampoco ignoro ni me pasa de largo lo bellos que se ven ahí frente a mí. Lo atractivos que son. 
Y… ¿por qué decidió ponerse esa blusa?



sábado, 14 de septiembre de 2019

dos raros

Creo que somos dos raros
dos raras afinidades
y aunque no esperaba nada
me apareciste delante.

Fue sencillo enamorarnos
tras compartir nuestras tardes
andábamos tan despacio
con las manos anhelantes.

El raro y la rara juntos
caminando como iguales
compartiendo cicatrices
contándonos los lunares
comiendo sin restricciones
cómplices de nuestros males
con buenas dosis de risas
y entre besos insaciables.

Sólo dos raros comunes
entre mil casualidades.



martes, 10 de septiembre de 2019

del arte

Creo que el gran asunto sobre el "ser artista" está en la constante evolución. En ese no quedarse sentado sobre la fórmula que ha pegado y con la que se consiguen los halagos de la masa tanto como del dinero, o sólo de la familia y los amigos, la propia satisfacción.

Es ese asunto sobre el que tanto pensé luego de ver aquella genial Noviembre de Achero Mañas ¿Cómo hacer para no quedarse haciendo lo mismo enterrando así el espíritu del arte? ¿Cómo escapar de esa sí tramposa zona de confort? Y si se llegó a un punto extraordinario, ¿hacia dónde más moverse, evolucionar?, ¿qué más hacer?

Creo que son demasiado pocos creadores (músicos, pintores, cineastas, escritores, etc.) los que buscan, buscan y siguen buscando. Que no se conforman con hacer algo satisfactorio en cualquier circunstancia.



lunes, 2 de septiembre de 2019

del vilipendiado Arjona

Me gustó la música de Arjona desde la primera vez que la escuché, creo que por 1992, cuando estaba por terminar mi educación primaria. El primer sencillo de ese primer disco fue Mujeres, aquella canción que gustó tanto y que a tantos años de distancia a muchísimas mujeres sigue emocionando. Recuerdo que fue un suceso y que se convirtió en un cantautor del agrado de la opinión pública.

No sé si sería yo un niño demasiado inocente o bastante ignorante pero había algunas frases de sus canciones que no comprendía, y que entendí años después, esbozando una sonrisa cómplice que por fin entendía el sentido exacto de esas sentencias. Sobre todo con su segundo disco.

Arjona se hizo de fans, de entusiastas que adquirimos sus discos y asistimos a sus conciertos y que aprendimos sus canciones. Era como cualquier otro artista, a muchos les gustaba y a muchos otros no.

Luego algo pasó. Casi veinte años después la música del guatemalteco fue cubierta por un hediondo manto por las redes sociales y su borrega voracidad, con ese deseo por ser parte de lo que la manada cree y afirma sin oídos para la reflexión. La manada no admite reflexión.

La lógica millenial implica que debería dejarme de gustar la música de Arjona porque ha caído de la gracia del status quo facebukero. Hay gente que se ha sorprendido tanto de mi supuesta confesión por el gusto de esas canciones como si de algún placer coprofílico se tratara.

He visto en el muro de facebook de alguna chica con aspiraciones hipsters citar fragmentos de una canción de Arjona, y la apurada llamada de atención de otra acomedida amiga que le hace notar que esos (ramplones, estúpidos, en extremo cursis, ¿algo más?) versos son del apestado Arjona. Sí, pero debo aceptar que esa canción me encanta, responde la extrovertida mujer, para luego señalar: pero esa es su única buena canción. ¿Lo será? Ha dicho eso de al menos tres canciones.

¿En serio tú te estás burlando de Ricardo Arjona? he pensado más de una docena de veces. ¿Tú? Pero bueno, es bastante complicado querer cambiar las modas pendejas del internet, muchísimo más cuando divierten a los imbéciles. Además, todo mundo quiere participar  de la broma y sentirse superior de alguna manera. Qué le hacemos.

La ignorancia es tal que hay quienes se piensan que Arjona inventó el oxímoron. Pienso que a veces abusa de él, pero bueno, ese es su estilo. Y en todo caso se copia a sí mismo, no a alguien más, como demasiadas personas en el mundo, no hablemos sólo de músicos.



viernes, 30 de agosto de 2019

El problema

Recuerdo muy nítidamente la primera vez que escuché "El problema" de Ricardo Arjona. No recuerdo el día ni el mes pero sí el momento preciso, si es que esto que escribo tiene lógica para alguien más. Venía de regreso de una reunión con mis amigos, una reunión bastante sobria (jaja) en ambos sentidos de la palabra. Creo que me tomé únicamente cinco cervezas antes de volver a la casa.

Y fue precisamente durante el trayecto de vuelta que en el radio sonó una melodía que jamás había escuchado, y segundos después, esa voz que tan bien conozco y conocía. 

Y parecía que Ricardo sabía perfectamente cómo traía yo el alma en esos livianos días. Y entonces esos primeros versos me resultaron tan significativos y al mismo tiempo cargados de ese dolor dulce de la añoranza amorosa: el problema no fue hallarte, el problema es olvidarte; el problema no es tu ausencia, el problema es que te espero; el problema no es problema, el problema es que me duele...

Luego el estribillo pierde fuerza aunque tiene sus cosas punzantes. Luego compré el disco y es uno que me encanta escuchar; hay muchísimo extrañar en esas canciones. 

La canción no es de mis predilectas del para mí admirado guatemalteco, pero recuerdo muy bien ese momento donde parecía entenderme tan bien, como si pudiera ver a través de mí y cantarme algo que tanto me significaba.



miércoles, 28 de agosto de 2019

Romance inútil a la muerte



La muerte llega otra vez,
-no debiera ser sorpresa-,
de hecho nunca está lejos
pero llega y nos aterra;
cual si fuera el mismo diablo
el que saluda sin pena.

Llega siempre tan pausada
impasible, tan serena;
no tiene prisa, sí calma,
el tiempo juega con ella.

La divierten nuestros gritos
se regodea en las quejas,
y aunque sonriendo se mofa
de nuestra infantil rabieta,
tantas veces se pregunta
el origen de esta treta
en que se descalifica
la razón de su existencia.

Si ella es la única justa
la que nunca se vendiera,
la implacable, la imparcial,
nuestra insobornable jueza;
la que no entiende reproches
ni llantos que chantajean.
Pues la muerte es el contrato
lo único que nos queda,
y que a todos nos hermana,
lo que seguro nos llega.

También lo que desde niños
en sueños nos atormenta.
Y por eso nuestros miedos
y por eso tanta pena,
el desastre que aparece
cuando menos se la espera;
la incongruencia de pensar
que la vida será eterna.



viernes, 23 de agosto de 2019

de la entrañable Buba

Estaba revolviendo mis papeles viejos, sobre todo mis dibujos y caricaturas que he guardado –que creo que no son todos, habré perdido bastantes–, los dibujos y comics que me gustaban y que también conservo, y entre todos esos papeles almacenados encontré una fotocopia de un comic de Buba con la que seguramente decoré aquel periódico mural. 

La verdad es que de estos versos no me acordaba (un romance), no están en mi recuerdo, como sí algunos otros de José Martínez Quintero. Fue bueno releerlos; ver el romance que me daba la mano.

Me quedé pensando que quizá uno de los causantes de que me guste tanto el verso rimado es precisamente Martínez Quintero, a quien pude conocer hace ya bastantes años. En su obra están juntos poesía y dibujo, filosofía e ironía, y un muy oscuro y delicioso sentido del humor.

Esta es la obra en cuestión:


Pongamos que soy un perro,
¿a qué cuerpo astral le aullo?
Pongamos que soy un gato,
¿a qué gata le maullo?
Si vivo de mi intelecto,
¿por cuánto me prostituyo?
Pongamos que soy el diablo,
¿en mi cuarto o en el tuyo?

Pongamos que estoy muy triste,
¿para qué diablos me agüito?
Pongamos que soy Carl Sagan,
¿cómo explico el infinito?
Pongamos que soy creyente,
¿a qué pruebas me remito?
Pongamos que soy tu amante,
¿me quieres mucho o poquito?

Pongamos que soy Titino,
¿quién es el dios que me mueve?
Pongamos que soy un indio,
¿qué tal si danzo y no llueve?
Pongamos que soy la luna,
¿cuán frágil soy y cuán breve?
Pongamos que mi alma ha muerto,
y sin embargo... ¿se mueve?

Pongamos que soy priista,
¿no quieres pan con lo mismo?
Pongamos que estoy drogado,
¿cuánto dura el espejismo?
Pongamos que soy de izquierda,
¿quién me aplica un exorcismo?
Pongamos que no soy nadie,
pongamos que soy yo mismo.


La cosa es que busqué el material en internet esperando hubiera una imagen nítida en algún lugar; esperando también encontrar los versos para no transcribirlos (qué flojo). 

Sólo encontré dos blogs plagiando los versos, cuyas dueñas ni siquiera tuvieron la delicadeza (¿decencia?) de copiar correctamente las palabras de la obra de Quintero. Que sin pensarlo demasiado, no es novedad en estos tiempos del internet.