martes, 19 de noviembre de 2019

psicoterapias

Me di cuenta hace algunos meses que tiene bastante que no escribo sobre mi psicoterapia. A ciencia cierta no podría decir por qué, aunque pienso que podría tratarse de pudor, siendo que la intensidad (la profundidad del análisis) de las sesiones ha subido mucho desde hace algún tiempo. También se me ocurre que podría querer guardarme eso sólo para mí, y que se trata más bien de cierto egoísmo el que me impide querer hablar al respecto.

Será el sereno, como dijera aquella desarrapada filósofa, pero el caso es que he dejado de sentir ganas de teclear sobre lo que he experimentado, sobre lo que he descubierto, sobre lo que he podido ver. Por otro lado, las ganas de plasmar en pintura ciertas cosas siguen ahí, aunque en este caso pintar me toma mucho más tiempo que teclear. 

Me estoy convirtiendo en una especie de Frido, jajajaja. Sólo bromeo, son demasiados los artistas que se pintaron en infinidad de ocasiones. Es natural. Y me parece bastante lógico que la idea del rompecabezas siga en mi cabeza porque de cierta manera me estoy construyendo. Armando a partir de lo que encuentro en el camino.



6 comentarios:

  1. Me parece muy natural que no tengas ganas de hablar sobre la terapia. A medida que se avanza en ella se va más al fondo de uno mismo y es muy íntimo.
    Con la pintura podés expresar en tus autorretratos las diferentes caras y aspectos que vas descubriendo de vos.
    Beeesos y abrazos, querido Gildo.

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    1. Muchas gracias por tu compañía querida Mire. Así parece, sólo que me llamó la atención. Pienso que incluso el Arthur que pinté recién tiene que ver conmigo.
      Te abrazo fuerte. Beeeesos.

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  2. Ya sólo con contar que no cuentas tu psicoterapia me cautivaste. Hazle caso a ese pudor y al egoísmo, que seguro que algo están cuidado, y no escribas de eso, pero escribe, por favor. Me encanta lo que he encontrado.

    Muchas gracias por dejarme un rastro hasta aquí.

    Un abrazo

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    1. Gracias a ti por venir Alís, me alegra. Me has hecho sonrojarme un poco. Tú bien sabes que cuando se comienza a escribir es difícil dejarlo.
      Te dejo un abrazo grande.

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  3. Quiero creer que es muy sanador, así como lo es el escribir y leerse a sí mismo, el también pintarse y observarse. Desde una nueva mirada que no consiguen los espejos ni los ojos de terceros. Además se nota que manejas técnicas del dibujo, me alegro por ti.
    Te dejo un abrazo.

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    1. Supongo que lo será Julio, pero es una necesidad, como esa otra de escribirnos.
      Abrazos.

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