domingo, 29 de marzo de 2020

la tertulia

También hay deseos profundos:

Hacen falta unos mojitos
vete por la yerbabuena
los preparo antes que llegue
mi querida tía Chabela,
no se vaya a encabronar
de esperar se desespera
y luego Lupe le sigue
y entonces te pendejea.
Los limones ve exprimiendo
ya llegó la yerbabuena
ahí tengo bacardí añejo
ese ron con todo queda.
Guárdenle un poquito a Toño
ya saben que tarde llega.


miércoles, 25 de marzo de 2020

de los días que pasan...

Marzo 18
Hay veces en que me gustaría creer ciertas cosas; porque soy cursi, porque soy imbécil, porque soy humano, y las puertas del hubiera son tan anchas.
Darme cuenta una y mil veces que la vida no es justa no basta, sorprenderme deseando que lo fuera, una ilusa perversión; pero me hubiera gustado tanto que lo fuera contigo.
Que tu modo de vida justo y caritativo te evitara lo que malviviste tus últimos días. Despojada de tu dignidad, con tu desnudez expuesta, comunicándote con señas como un bebé, siendo regañada como niña desobediente.
Teniendo que escuchar las necedades de todos y sus estúpidos pensamientos. Yo, no tú. Tú no sé qué pensarás al oírlos.
Esta no era forma de morir. No lo era para alguien que vivió como tú lo hiciste.



Marzo 21
Todo tiene sentido. Al menos para mí. Un sentido retorcido y patético, pero al fin sentido. ¿A qué dios le pides? ¿A qué dios le rezas? ¿A qué santos te encomiendas? No existen. Pero tú decidiste creer el cuento aquel. Ese que nos enseñaste y del que para tu pesar todos tus hijos renegamos.
Si creo que la vida no es justa, ¿por qué habría de serlo contigo? Eres especial, pero, eso qué.

No me está gustando tener razón, a pesar de que me gusta tanto.


Marzo 22
Y resultó que no éramos tan distintos (tenía su lógica, podíamos hablar).
El ateo y la creyente, el fodongo y la pulcra, el vulgar y la propia, el pasguato y la veloz, el disperso y, la decidida, la proactiva, la hábil. Agua y aceite te dije no hace tanto en unos versos.

Pero sabes, nos parecemos mucho más de lo que los dos creíamos.

Y ya no te hablé de ello. Sé que no te habría gustado escucharlo. Se supone que me parezco a mi papá.



Si de por sí despreciaba a tu dios. Bueno, no se puede despreciar lo que no existe. Lo que realmente desprecio es la religión católica. Desprecio toda la idea que gira en torno suyo. Lo sabías, aunque fingías no hacerlo. Todavía me hablabas de él y te hacías la sorprendida cuando te decía, te explicaba una vez más que no me creía esos cuentos.
Ahora, luego de escuchar tanta mierda (para mí eso es) lo desprecio todavía más. La verdad no creo que te extrañe saberlo. Me conoces, a pesar de que no te guste lo que soy. Pero esto soy.
Creo que nunca te dije que me hubiera gustado parecerme más a ti. Al menos eso pensaba antes. Ahora no pienso eso más. Soy esto nos guste o no.

Al menos me diste ESA satisfacción, tan necesaria como egoísta, y te lo agradezco con el alma. La necesitaba, no me imaginaba cuánto.

Los días siguen pasando. Yo sigo esperando que nos dejes mientras duermes, tranquila, en calma. Sin nada salvo paz.


lunes, 23 de marzo de 2020

mar en calma

Es muy fácil hablar de lo que no se sabe, de lo que únicamente se supone, de lo que se cree. De lo que uno cree que uno haría porque uno es un tipazo, faltaba más. De cómo a uno se le hace que son o serían las cosas. Porque en el mundo de los asegunes cualquiera puede decir cualquier cosa.

Si algo he hecho mucho estos últimos tres años, además de leer, es hablar sobre mí. Visto desde cualquier perspectiva, un lujo al alcance de muy pocos. Comenzando porque este asunto de hablar sobre uno mismo luego de voltear a verse, es, al menos desde mi perspectiva, recorrer un laberinto. Hay que ir atrás, adentro, a los lugares tapiados y a los llenos de telarañas; andar a tientas un lugar desconocido. 

Y luego está la escritura. La escritura que sana. La escritura que deja salir eso otro que está ahí y busca la manera de hacerlo. O que da una vuelta necesaria sobre el mismo asunto que no termina por terminarse, y que tal vez nunca lo haga; pero sobre el que era tan necesario dar todas esas vueltas que en algún momento parecían no tener sentido ni llevarte hacia ningún lado. Y entonces escribes lo que sientes, y entonces escribes versos, y entonces pasan cosas.

Y la cosa es que así, paso a pasito, tu alma se va curando, o al menos va tomándose un remedio que por lo menos no cava más profundo los huecos que cargas contigo. Y sin darte cuenta, por arte de una magia que creías inexistente, tu alma ya no es la misma. 

Y entonces, en este momento tan caótico, yo estoy tan tranquilo. Tratando de hacer lo que pueda y esperando que mi madre ya no sufra.

viernes, 20 de marzo de 2020

los enigmas de las letras

Estos últimos meses han sido de poca actividad escrita. Me cuesta trabajo ponerme a escribir y tomar ese hilo a veces tan escurridizo al principio (más ahora) para luego limitarme a dejarlo salir, cuidando que fluya sin enredarse; como tantas otras veces. En estos meses recientes no ha sido así. 

No he dejado de escribir quizá porque mi vanidad es más grande, ya saben: lápiz, papel y vanidad. Pero supongo que a veces la vanidad juega a lo mismo que el miedo, y mueve mucho más de lo que imaginamos. La cosa es que la molesta pelea entre el querer y no querer escribir y el hacerlo a medias está ahí, aquí.

Siempre traigo una libreta y una pluma conmigo por si acaso aquella caprichosa musa me quisiera dar una caricia, un roce o algo más. Porque sé que hay ideas más caprichosas que la mujer que más, que si no se toman en cuenta no vuelven a tu cabeza, así que hay que escribirlas cuando asoman la cabeza. 

Estaba en un sanatorio con mi madre, y no recuerdo por qué la conocida idea me golpeó buscando algo más: los pozos siempre se tapan después de ahogados los niños (después de ahogado el niño se tapa el pozo). Dieciséis sílabas, me acomodan los octosílabos, quizá un romance

Abrí la libreta y saqué la pluma, los demás versos no tardaron en alinearse y salir ordenaditos, como si lo tuvieran muy bien planeado. Y así quedó el poema, sin borrones, sólo un cambio en el orden de las palabras en un verso algo rebelde. 

Por la mañana, le había escrito aquellas palabras a mi madre en menos de diez minutos, poco antes de salir para el sanatorio. 

Así los enigmas de las letras.

En los días más recientes he publicado bastante comparado con los primeros días del año. También he escrito más versos luego de los que aquí cito. Las letras necesitan salir.



miércoles, 18 de marzo de 2020

...

Es otro montoncito de días grises
en este transitar desmejorado
el porvenir parece mutilado
se ven tan lejos los soles felices.

Se empiezan a borrar las cicatrices
quizá mi corazón esté aliviado
aunque posiblemente anestesiado
al verse en medio de tantos matices.

Pues viendo cara a cara lo indeseable,
viviendo aquellos dramas de la tele
mas todos sin las pausas comerciales.

Es tan horrible ver cómo te duele
sufriendo esas arcadas que cual sable
te van quemando los signos vitales.

lunes, 16 de marzo de 2020

los días que pasan

Han sido días difíciles. Mi madre está cada día más débil, y pienso yo que más cerca de la muerte, pero se niega a creerlo. De hecho todos menos yo se niegan a creerlo. Estoy cansado de escuchar a sus hermanos que todo va mejor y que va mejorando cuando la realidad dice lo contrario, y si de por sí detesto la religión ahora mucho más después de escuchar tanta estupidez. Me quedo callado. Pienso al menos no darle el disgusto de escuchar mis blasfemias y quejas, pero es complicado escuchar tanta basura y callar por respeto. Es prácticamente imposible hablar sobre una muerte digna y resignación frente al cerco ideológico que espera la labor de ese amorosísimo dios. 

Que sea lo que dios diga, me pongo en sus manos, dice ella en sus apenas audibles palabras. Yo sé que mi padre dios me va a curar porque me quiere mucho. ¿En verdad es tan difícil darse cuenta que todo lo que hizo en su vida lo consiguió por su esfuerzo, terquedad y dedicación?

Y puede que yo sea un hijodeputa insensible pero más bien creo que tres años de psicoterapia no han caído en saco roto. Y escuchar a su doctora me pareció definitivo, la señora no sabía ya qué decir, no sabía ya qué hacer, no supo qué responderme cuando le pregunté qué haríamos después de que nutriéramos su cuerpo, qué haríamos con el cáncer que, sigue ahí, supongo yo que creciendo. Bueno, al final dijo que pudiera ser que los imanes que le estamos poniendo lo curaran. Por dios.

domingo, 15 de marzo de 2020

Los muertos no tienen facebook

Los muertos no ven tu facebook
ni les importa siquiera.
Aunque escribas lindas cosas 
para aliviar tu conciencia.
Porque el dolor de los vivos
a los muertos nada afecta,
y tus arrepentimientos 
dentro de tu alma se quedan.

Mas escribir apacigua
los fantasmas que te queman
que te alteran las entrañas
y te joden la cabeza;
todos los remordimientos
que te recorren las venas
y que esperas que al teclearlos
mates eso que te altera.

Quieres que todos se enteren
cuánto amaste al que nos deja.
El amor hay que exhibirlo
la vanidad siempre juega,
que sepan cómo lo amaste
no ignoren cuánta es tu pena.
Mas no tienen face los muertos
y les vale lo que muestras.



viernes, 13 de marzo de 2020

de las palabras

Mi madre trataba de darle importancia a las palabras. A ciertas palabras que le dijeron que había que cuidar, palabras que podían lastimar o que podían significar algo contrario a lo que se buscaba con ellas.

No quieres comprarme algo. Pues no, tú misma estás diciendo que no quiero.
Nunca digas nunca. Esa es una palabra prohibida.

Hoy su estado físico no le permite quejarse y protestar por las palabras que se usan, pero sobre todo por las palabras que se usan en su nombre, cargándoselas a ella, confiriéndole una negatividad que en función de esa pseudofilosofía le atañerían de forma muy negativa.

Aunque pudiera ser que por fin pudo hacer caso a aquella otra sentencia sobre la conveniencia de ser feliz a tener la razón. O quizá sólo le ha dejado de importar lo que se diga o se deje de decir, pero no por ello le duele menos lo que se le adjudica injustamente, su mirada lo dice con claridad.

Mi padre dice que ella no quiere levantar su ánimo, que ella no quiere comer, prácticamente que ella no quiere curarse. Y es feo ver su triste y resignada expresión al escucharlo y no poder quejarse. O como ya he dicho, resignarse a no hacerlo.


miércoles, 11 de marzo de 2020

divagues invernales


Los días de principio de año son buenos para la lectura, me refiero a las primeras semanas del año, no a los primeros días, cargados de resaca y poco sueño, de demasiada comida y alcohol en abundancia. Lo son, al menos para mí que encuentro apasionante sentarme por varias horas a mirar un partido de beisbol o de futbol americano; y en enero se sigue jugando americano pero ya no hay juegos nocturnos. Aunque la batalla que tienen que librar los libros con las películas por mi tiempo nocturno nunca se extinguirá y siempre lleva un paso de ventaja el cine, ¿será por aquello de mi impresionante flojera? En una gran cantidad de canales están pasando alguna película y están aquellas que no me canso de mirar. Pero los libros tienen la invaluable característica de la ubicuidad, y me puedo llevar un libro a todos lados. Algunos caben en el bolsillo trasero y los demás son tan sencillos de transportar. Son la mejor compañía en demasiadas situaciones: ¿será que hay gente tan vacía o que me he vuelto tan mamón? Y además, los libros vencen con facilidad todos los inconvenientes que se presenten (un vehículo ruidoso, el cabeceo frente al sueño, la distracción del distraído, mis múltiples distracciones). Salvo en el caso de la aparición de una bellísima mujer que me haga voltear a verla más de lo que debería, pero un voyeur es un voyeur, y un cinéfilo bastante más. Y admirar una mujer bella es todavía mejor.


lunes, 9 de marzo de 2020

Realidades


Creo que esta imagen puede ejemplificar perfectamente la situación que se vive en mi país y en muchos otros lugares. Es una imagen contundente, fuerte, directa. 

Ahí está quien alza la voz. Quien no tiene pena por contar su verdad, por levantar los tapetes bajo los que se había escondido todo aquello que se sabe pero que no debía ser dicho.

Está quien acompaña y dice apoyar, aunque a ciencia cierta no se sabe si en verdad comulga con la ideología o si sólo está siguiendo la tendencia de moda. Si se limita a estar, porque su expresión la delata.

También está ejemplificada en la imagen la actitud de todos los que deciden voltear hacia otro lado e ignorar lo que ante sus ojos ocurre. Siempre será mejor ver memes.

Y bueno, el texto de la pancarta es implacable. Y muestra muchísimo más de lo que ahí está escrito.

miércoles, 4 de marzo de 2020

...

La regañan como niña
niña que pone pretextos.
Indolente, no hace caso,
piensa que todo es un juego.
¡Es que no quieres curarte!
Qué jodidos saben ellos.
El tiempo pasa implacable
mi madre ya está en los huesos
y su dios está escondido
en la farsa de sus cuentos.

martes, 3 de marzo de 2020

cosechando alegrías

Veo a Gil, a sus trece años y medio, y me siento feliz de ver el joven que es y el hombre en que se está convirtiendo. Lo veo y me siento feliz y afortunado. Porque sobre todo, es un niño feliz, y eso es ya motivo suficiente. Sabe que es un niño afortunado, se lo he dicho, aunque quizá él también se habría dado cuenta.

No tiene padres perfectos, pero al menos lo bastante prudentes para evitar contaminar su visión de nosotros. Tal vez un día me pregunte el porqué, ese gran porqué; no creo tener motivos para inventar historias, supongo que le contaré mi simple verdad. En una tarea suya escribió alguna vez que su papá siempre le decía la verdad, bueno, casi siempre.

Pero lo más valioso es que veo, con una gran sonrisa, que lo que he sembrado con ilusión y esperanza florece. Que la relación que ahora tengo con él permea confianza y amor, que sí puede responder, si alguien le pregunta, que su papá es su amigo, quizá hasta su mejor amigo. Que sabe que me puede traer sus alegrías y pesares.

Bueno, y eso de cantar juntos, es un placer maravilloso.



viernes, 28 de febrero de 2020

hablando

Creo que es absolutamente liberador poder hablar sin ningún tipo de filtro, sin ninguna pena ni temor por decir algo que no deba ser dicho; poder hablar de tu oscuridad, o de la parte que conoces, recibiendo por respuesta información que te permite continuar armando tu rompecabezas. 

Aunque es bastante complicado poder llegar a ese nivel de sinceridad luego de demasiados años archivando cosas y aprendiendo a fingir. Es algo muy complicado, dejar fuera de la puerta los prejuicios y las vergüenzas, que se resisten a irse y que al día siguiente puedes encontrar instalados como si nada hubiera pasado.

Es tan placentero hablar y hablar y hablar sin sentirte juzgado. Hablar e intentar desentrañar eso que acabas de sacar de quién sabe dónde, eso que creías haber olvidado, eso que salta y se muestra sin pudor.




lunes, 24 de febrero de 2020

1917


Quedé profundamente impresionado por la forma como Sam Mendes narró 1917. Y pienso, que si bien su película no obtuviera el premio a la mejor película, él sí merecía el de mejor director. Lo que hizo es  magnífico, y siento que se me queda corto el adjetivo. Veía totalmente extasiado el preciosista plano secuencia en que se cuenta la historia y no podía dejar de admirarme y de preguntarme, cómo diablos filmó esto este cabrón. 

Debo decir que fue hasta la segunda vez que la vi cuando me di cuenta de que la historia era presentada en un solo plano. Sin cortes. Y digo que es un plano secuencia porque los dos únicos cortes de toda la película ni siquiera se sienten porque aparecen completamente orgánicos en la estructura del filme.

Pero la forma como la cámara va y viene, acercándose y yendo hacia atrás dependiendo de lo que el director nos quiere contar le dan tal agilidad al plano que uno no se da cuenta de que la narración es continua y no hay un solo corte de cámara. Me gustaría mucho ver cómo la filmó Sam Mendes.

Además, creo que la película conecta porque es una historia simple y universal, de amistad y honor, de un humanismo en estos días difícil de encontrar cotidianamente.

En mi opinión es una joya.





sábado, 22 de febrero de 2020

entre tragedias

Siempre los pozos se tapan
después de ahogados los niños,
las vestiduras se rasgan
aunque las porten los pillos
porque llorar las tragedias
parece que da prestigio,
y mostrarte consternado:
ninguno ve tu cinismo.

Las redes tan peculiares
fingen clases de civismo,
todos tienen la respuesta
más sólo es pan con lo mismo,
la indignación del momento
trending topic del instinto,
pues sus actos cotidianos
no cambiarán ni tantito.

martes, 18 de febrero de 2020

tristes días de febrero

Es triste verte así, tan decaída; tan delgada, tan pequeña, tan ralentizada. Tú que no podías quedarte quieta, ni podías entender cómo tus Giles pudieran pasar tanto tiempo sentados jugando a cualquier cosa. Tú que recorrías las aceras tan deprisa, haciéndome sentir tan increíblemente lento, sin comprender de dónde venía tal rapidez.

Es tan difícil ver a la gran mujer que conocieron tus hijos, la que los llevaba y los traía a todos lados, la extraordinaria vendedora a la que nos acostumbramos a ver siempre reconocida, siempre con los máximos honores. La que logró cada cosa que se propuso, la líder de tantas otras mujeres que pronuncian tu nombre con su admiración a flor de labios. La mujer que hizo creer a tu hijo más pequeño que las mamás no se cansaban, cómo no haberlo pensado, si la suya era incansable.

Es triste ver que estás muriendo. No me engaño, estás muriendo. Sólo quisiera que al hacerlo no sufras. Pienso que te mereces una partida sencilla y con el menor dolor posible, que has hecho demasiado por demasiada gente como para habértelo ganado. Aunque también creo que la vida no es justa.

Imagino a muy pocas personas que hayan logrado lo que lograste tú, que partiendo de la nada hayan hecho casi todo, que se pasearon por medio mundo, la mayoría de las veces sin gastar un centavo; pero vencer a la muerte es asunto complicado. Incluso venciste al cáncer, y la verdad es que en esos días nunca pensé que te nos fueras, cómo, si esta terca y decidida mujer logra todo lo que quiere. Pero el hijo de puta esperaba su venganza y te tomó por sorpresa.

sábado, 8 de febrero de 2020

un gusto agridulce

Más de una vez mi terapeuta me ha preguntado cómo me siento en el proceso de la terapia. Es algo difícil de explicar. Me siento contento pero muchas veces me siento incómodo, me siento satisfecho pero no me siento feliz. Todo al mismo tiempo. Y parece una absurda contradicción: ¿cómo puedes sentirte contento si sientes esa incomodidad? 

No lo sé. Es una satisfacción amarga la que siento en ese momento, pero una satisfacción a fin de cuentas. Aunque quizá una alegría más narcisista de lo que pienso.

También es emocionante ver cómo trabaja mi mente, observar los juegos de mi inconsciente y relacionar cosas que nunca hubiera imaginado que estuvieran tan estrechamente relacionadas. Descubrirme poco a poco. Ser el protagonista de lo que llamo La magia del diván. Con esa sonrisa y esa carcajada que aparecen como escudo de tantas cosas, o que dejo salir cuando parece que no puedo creer los límites que alcanzo en ciertos aspectos. Aunque algunas simplemente son cosas que no había visto de frente, pero sabía que existían.

Sigue siendo, como ya he dicho otras veces, el recorrido de un laberinto desconocido.





miércoles, 29 de enero de 2020

tres años

Cuántas cosas pueden pasar en tres años. Un joven puede completar sus estudios de secundaria o preparatoria siendo un alumno regular. Se puede estudiar una licenciatura express, sabatina o ejecutiva, dependiendo del lugar en donde se haga. Se puede también pagar un auto comprado a crédito, aunque al terminar de hacerlo el vehículo cueste mucho menos de lo que se ha desembolsado por él.

A cuánta gente nueva se puede conocer, en el aspecto más vacío de la palabra, en treinta y seis meses. Con cuántas miradas deseosas se puede uno cruzar mientras se camina por la calle o se espera el autobús, cuando se hace la fila del banco o se escogen las verduras en el supermercado. A cuánta gente de debe conocer forzosamente ante el empeño del amigo que no puede entender que lleves tantos meses en la, para él, más devastadora soledad. Será que cada vez hay más gente que no soporta estar con ellos mismos.

Cuánto podemos cambiar en tres años. Evolucionar. Darnos por vencidos. ¿Cuánto rencor o esperanza se pueden acumular en nuestros abismales corazones? Cuánto se puede afianzar un amor, tomando el territorio a perpetuidad, degollando cualquier atisbo de interés sexual más allá de la satisfacción carnal y momentánea. ¿Cómo se va tejiendo un parasiempre?



martes, 21 de enero de 2020

de la bestia interna...



Dentro de cada hombre habita un monstruo, creo que es más apropiada la adjetivación de Martin: una bestia salvaje. Una bestia que da rienda suelta a su instinto, el de matar y el de satisfacerse, el de pasar por encima de cualquier cosa con tal de lograrlo.

Por eso me parece en extremo pertinente el nombre del performance de las chilenas Lastesis: un violador en tu camino. Porque hay un posible violador dentro de cada uno de nosotros. Es una de las caras de esa bestia.

Y sé que muchos hombres argumentarán que a ellos ese saco no les queda, aunque seguramente en el fondo saben que sí. Pero cómo va uno a aceptar públicamente semejante barbaridad. Esas cosas no se dicen.

Y si a los poseedores de semejantes monstruos se les ha educado desde pequeños diciéndoles que ellos valen más que una mujer, que ellos pueden más y que ellas deben satisfacerlos. Es una pésima combinación.

Y no puedo ver un panorama alentador cuando veo una generación que normaliza la misoginia de las canciones y que está en contacto con todo tipo de material videográfico sin ninguna restricción, que parece motivada por la estupidez que ve replicada en todos los medios, cuando ve a sus padres reír y divertirse con situaciones que nada tienen de divertidas.

No sé, me da algo de miedo el mundo que se nos viene.

martes, 14 de enero de 2020

Simulacros

"Habituado sin saberlo a los ritmos de la Maga, de pronto un nuevo mar, un diferente oleaje lo arrancaba de los automatismos, lo confrontaba, parecía denunciar oscuramente su soledad enredada de simulacros".

Esta parte final de estas líneas de Cortázar me hace pensar en mucha gente, en lo que mucha gente se esmera en mostrar en sus redes. Esos supuestos posteos divertidos o que intentan dejar en claro su felicidad e independencia, me parecen denunciar esa soledad enredada de simulacros.

El simulacro de ser feliz, con todos sus disfraces y todas sus facetas; con esa obsesión por señalar que ya no son las personas –ingenuas, cariñosas, ignorantes, tontas– que eran, porque ya aprendieron y ya se dieron cuenta y ya son conscientes, porque la vida los ha hecho fuertes.

¿En cuantos simulacros estamos enredados?



martes, 7 de enero de 2020

las nubes y la luna

A veces me parece ridículo el culto que se le rinde a la luna. Muchísimo más absurdo que el que se rinde a las rubias en ciertas partes del mundo.

No sé, yo veo la luna completamente ordinaria. Un punto blanco en el cielo, una mancha solamente. Pienso que las únicas veces en que se ve realmente hermosa es cuando hay nubes al rededor que la visten de gala, nubes que conforman junto a ella una imagen bella en su contraste y en las caprichosas formas que la nube puede tomar; porque la luna siempre es la misma, redonda y estable. 

Pero es a la luna a la que se le han compuesto versos y canciones, de la que se habla y a la que se admira.

Pienso que son las nubes las que hacen magia en el cielo. Hacen piruetas geniales con el viento y magníficos reflejos con el sol, y cambian, se mueven, se transforman, buscan nuevos colores y nuevas formas, nuevos maravillosos contrastes.

Y la luna. La luna no pasa de mismas fases de siempre.