martes, 9 de diciembre de 2014

Carta...


¿Cuánto vale una promesa? Una promesa de amor eterno, de amor incondicional; de amor, pase lo que pase. ¿Cuánto abarca un pase lo que pase? Por mi experiencia puedo decir que nada, la promesa no vale un carajo si alguna de las partes decide olvidarla o pasarla por alto. ¿Por qué se acaba el amor? Causas hay para aventar pa arriba.

Vivir un día tras otro. Amar un día tras otro. Pelear algunos días, ojalá los menos posibles. Reír cada que se pueda, sin taparnos la boca, sin importar quien nos mira. Vivir a nuestro modo, con todas nuestras carencias, nuestros traumas, nuestras frustraciones, y algunas heridas aún abiertas, de esas que tardan en hacer costra.

¿Y tú por qué crees que seríamos diferentes a las demás parejas? ¿Qué nos hace especiales? Somos dos ordinarias personas a las que el deseo también se les duerme. Dos personas con las que la vida juega, pero intentamos jugar en ella. No ser infelices, al menos.

Consciente estoy de que el amor se convierte en costumbre, no creo que eso sea malo. La pasión vive poco, pero afortunadamente, aparece en ocasiones especiales trayendo a la lujuria junto a ella, se apoderan de ambos, y el sexo vuelve a sentirse salvaje y tierno a la vez, en ese momento en que un solo cuerpo suda y gime por igual. Por eso no dudes en ponerte esas botas que tanto me prenden y menéame las nalgas que quiero morder, con tu pena guardada junto a tus prejuicios; esos no sirven para nada.

Y déjame amarte mientras esto dure. Yo quiero que sea mucho tiempo.