martes, 9 de julio de 2019

historias del videoclub


Tengo algunos recuerdos sobre el furor que causó la llegada de los videoclubs, al menos aquí a Toluca, que a pesar de ser la capital del estado y estar tan cerca de la capital del país, hay cosas que tardaron algún tiempo en llegarnos a lo que sigue siendo provincia. No sé si ese videoclub dentro de la Comercial Mexicana (¿era un Videocentro?) habrá sido el primero, pero recuerdo el alboroto alrededor de él. 

Recuerdo pasillos atiborrados de gente que miraba y buscaba algo para el fin de semana, promociones para llevar tres películas a precio especial o con mayor número de días en el préstamo, y la felicidad que te daba el simple hecho de ver una película con toda tu familia a un costo mucho más pequeño que si fueras al cine. Años después llegaría el microondas y las palomitas para el aparato, que harían una buena mancuerna para las tardes de viernes.

No sé cuánto tiempo después mucha gente decidió poner negocios de renta de películas en sus colonias y pueblos, pero eso fue mucho más conveniente porque ahora sólo había que caminar unos pasos para llegar a ese pequeño paraíso lleno de posibilidades. Aquí en el pueblo teníamos dos establecimientos a unas cuantas cuadras de la casa.

Mis padres nos dejaban el dinero listo y entonces iba con mis hermanos a buscar qué veríamos el fin de semana. Si no te llevabas películas de estreno te las prestaban hasta el domingo, lo que permitía que pudieras volver a ver casi todas las cintas; hubo una una vez que vimos cinco veces: "Alocada carrera", era sobre un grupo de amigos participando en un rally, de la que salió el sobrenombre para un vecino idéntico a un personaje.

La mayoría de las veces sólo éramos mis hermanos y yo los que nos acomodábamos en los sillones de la sala para disfrutar de la función, pero había ocasiones en que mis padres también tomaban un lugar, seguramente cuando se trataba de aquella película de la que todo mundo hablaba tan bien, "Corazón valiente", por ejemplo. 

8 comentarios:

  1. Yo también viví, cómo no, el boom de los videoclubs. En mi población llegaron a haber uno en casi cada esquina, jeje. Y era una gozada eso de alquilar una o varias películas para el fin de semana. Luego fueron cerrando uno a uno hasta que hoy día ya es una rareza encontralos. Todo pasa. La gente tiene ahora acceso a diversas plataformas, como HBO, Netflix, etc. y ya ni siquiera va al cine como antes. Tenemos que adaptarnos a los cambios, nos guste o no.
    Un abrazo.

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    1. Finalmente el netflix hubiera acabado con ellos pero fue la piratería la que lo hizo.
      La ley de Herodes mi amigo: o te chingas o te jodes, jajaja.
      Abrazos.

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  2. Uno de los mejores negocios en su momento, en donde se cumplía el “ganar ganar”, porque no perdía nadie.

    Recuerdo, y gratamente, la invención de una particular manera de ganar un extra: si no devolvías la cinta rebobinada te cobraban una multa. Geniatas.

    Abrazo, compa.

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    1. Jajajajaja, es cierto. Todos debimos comprar una regresadora para llevar las cintas rebobinadas. Hay una película de Michel Gondrí que tiene su aire nostálgico, aunque no deje de ser una gringada: Be kind, rewind, no sé cómo le hayan puesto allá.
      Abrazos che.

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  3. Aquí también parecían brotar como yuyos, por todas partes y estaban siempre llenos. También hacían las promociones que mencionaste.
    Hubo una cadena norteamericana, Blockbuster, en la que encontrabas absolutamente de todo. También fue la primera en desaparecer. Me gustaba alquilar las películas y verlas tranquila en casa y no en el cine, donde siempre había algún despistado que se olvidaba el celular encendido o los peores, que cuchicheaban sin parar.
    En mi barrio ha quedado uno, bastante bien provisto, pero se me ha roto el reproductor de DVD y no lo repuse.
    Un gran abrazo, beeeso y gracias por los recuerdos que me trajiste, querido Gildo.

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    1. Me alegra haberte traído recuerdos buenos Mire. Fíjate que acá Blockbuster fue la última en desaparecer, y a pesar de la proliferación de la piratería había todavía varios establecimientos por toda la ciudad. Yo iba ahí para comprar películas cuando las ponían a mitad de precio y compré bastantes películas usadas, algunas joyas a muy buen precio.
      Es lindo que quede un establecimiento a pesar de todo.

      Un abrazo enorme, beeeesos.

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  4. Es una de las cosas que echo de menos. Era todo un panorama y tiene mucho de romanticismo: prepararte para ir al encuentro de ese pequeño paraíso fílmico, dar con alguna joya (generalmente de terror) del cine clase B, comentarla con el encargado del videoclub, invitar a esa película a entrar a tu casa, etc. Tiene ventajas ver películas por internet, por ejemplo que salen gratis, pero refuerza nuestra era de soledad.
    Un abrazo, estimado.

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  5. Tienes razón Julio. Aunque no comparto el gusto por el terror ni por la clase B y generalmente no soy de los que platican con el encargado, jajaja.
    Abrazos.

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