miércoles, 19 de agosto de 2015

Apuntes sobre el escribir...



A algunas personas nos gusta escribir, como a otras les gusta jugar al futbol o a las cartas. Al que le gusta escribir escribe como puede (como dios le da a entender), con las herramientas que tiene y los conocimientos de los que dispone. Pero escribir no es como jugar al futbol o al basquetbol donde cuanto más se practica se adquieren más habilidades y destrezas; cuanto más se escribe no se aprende a escribir mejor, se continúa escribiendo con las mismas pifias e ignorancias si uno no es consciente de que las tiene, si nadie nos las hace ver.

Hasta aquí ningún problema. Cada quien hace de su culo un papalote si es lo que le apetece. El problema es que ciertas personas piensen que por tener la afición de escribir se es escritor, y así se autonombran: Escritores. Una cosa es que mi madre y mi abuela que no tienen ninguna idea de lo que es literatura, digan que mis versitos rimados son extraordinarios y que tengo alma de poeta, y otra muy distinta es que en verdad tengan algún valor literario.

Si me gusta la literatura y tengo una visión crítica, puedo darme cuenta de la enorme diferencia que existe entre mis versos y los que le leo a Sabines, o mis cuentos y los que le leo asombrado a Cortázar, a Borges o a Rulfo. Y esa misma visión crítica sería la que me impediría llamarme escritor, porque puedo darme cuenta que estoy a años luz de aquello que aprecio por sus virtudes literarias.

Si decido dar el paso de hacer públicos mis escritos (prosa o poesía) sé que podrán venir apreciaciones y críticas, porque estoy consciente de que soy un aficionado (si no lo fuera no estaría escribiendo un blog, se estarían publicando mis creaciones), también sé que hay críticas de buena o mala fe. Pero si sé en dónde estoy parado en términos literarios, no tendría que ofenderme si alguien me corrige algo que escribí mal o se me señala la forma de acentuar una palabra. Esa persona me está enseñando algo, me hace ver algo que yo hasta ese momento no veía.

Sólo algunos puntos que me dieron ganas de escribir. Aquí un texto de Gavrí Akhenazi al que me adhiero completamente:

La palabra a(r)mada - 11º