lunes, 31 de diciembre de 2018

Divagues de fin de año


“Alguien que te ame a pesar de conocerte”. Parece la cosa más fantástica que te podría ocurrir, que alguien sienta amor por ti a pesar de conocer quien eres, o una buena parte de tu persona. 

Encontrar a alguien de quien te enamoraste, y quien, por alguna coincidencia cósmica o una simple casualidad también te ama, con quien construiste ese puente indestructible (quisieras) cimentado en palabras y franqueza mutua; con heridas lamidas mal remendadas, y tiempo, el tiempo que todo cura y todo hornea, que también quita las máscaras.

Eso escribí. Que la mayor dicha que alguien podría experimentar era que alguien lo quisiera a pesar de haberlo conocido.

Varios años después me quedo pensado si yo me amo a pesar de conocerme. No se puede amar lo que no se conoce como tampoco se puede conocer lo que no se ama. Y ahí llegan los argumentos, las preguntas: ¿me conozco? ¿qué tanto de mi persona real conozco en realidad?, y entonces, cómo puedo amarme si ni siquiera me conozco.

¿Cómo intentar amar a alguien sin ser capaz de amarme a mí?

Por otro lado sé que la amo, aunque no sé qué tanto la conozco.