martes, 16 de febrero de 2016

Por la coladera...


Como ya les platiqué, compré una libretita y una pequeña pluma para traerlas en la bolsa del pantalón y poder anotar cualquier cosa que se me ocurra, esté donde esté, y posteriormente escribir sobre ello. Las ideas llegan cuando uno menos se lo espera. Pero resulta que en la mañana, durante mi baño matinal, llegó a mí una idea que consideré buena (siempre parecen buenas cuando llegan, a veces hay que desecharlas porque no lo son) mientras tenía el cabello lleno de shampoo y el cuerpo totalmente mojado.


Sirvió para un carajo la libreta y la pluma. No puedo recordar qué era.