martes, 1 de marzo de 2016

Una de "tocs"


Generalmente mis manías conviven en armonía. Se sobrevienen una tras otra sin estorbarse, dejándome llevar una existencia lo más apacible que se puede, claro, si hablamos de alguien con trastorno obsesivo compulsivo; no muy grave, según mis propias apreciaciones.

Pero a veces, mientras como, parece que tuvieran una competencia por acaparar mi atención. Habitualmente, esta aglomeración de manías ocurre si como arroz, porque aparece la que no me permite tener los arroces desperdigados por el plato a su libre disposición, y me dispongo a juntarlos en el centro tras cada bocado; la codea impulsiva la manía que me obliga a alinear mis cubiertos y mi vaso con agua con las líneas del mantel. El desastre llega si en mis labios se han formado pellejitos, que me tienen ocupado tratando de quitarlos sin que mis labios se lastimen; a veces mis dientes no son lo suficientemente diestros en la labor y debo ayudarme con uno o varios dedos de una mano.

Y en medio de esta disputa voy tragando mis bocados. Cuando se puede, claro está.