viernes, 25 de noviembre de 2016

Otras reflexiones...



Más de una vez me he preguntado si tendré algo sobre lo que escribir al pasar de los meses, si podré seguir publicando cosas en mi blog, si podré seguir tecleando algo que valga la pena leer. Creo que son lapsus de pesimismo o incertidumbre, quizá de hartazgo. Sentir en algún momento si es que tiene algún sentido seguir tecleando mis ideas, recuerdos, opiniones y frustraciones, si a alguien realmente le interesa lo que pueda contar, decir o repetir. Si tiene caso aferrarme al compromiso que me hice, si tiene caso continuar escribiendo al menos para mí. Si es que podré seguir haciéndolo.

Pero algo que hasta el momento no he pensado en los casi tres años y medio que llevo escribiendo y publicando es en dejar de escribir. Pienso que seguiré escribiendo todo lo que me reste de vida, no concibo la idea de detenerme, aun si ya no hago públicas mis letras y se vuelven esporádicas No creo que pueda dejar de hacerlo incluso si como a otros algún impedimento físico me impidiera hacerlo personalmente. Creo que buscaría la forma de seguirme expresando con palabras. Pero uno dice muchas cosas cuando está enamorado y en verdad se cree los “parasiempres” que se expresan sin pensar en lo que vendrá. Nunca se sabe lo que vendrá.do est

Dice mi amigo Vicente que es un vicio muy malo este de escribir, supongo que sólo bromea, yo creo que es el más hermoso. Se hace uno adicto a escribir palabras, se maravilla con los enunciados que salen del alma y que a veces uno no se cree que los ha creado, se hace uno adicto a decir lo que se piensa, a expresarse con libertad; cuando uno es honesto.

Y se hace uno también adicto a ser leído, a ver que hay algún desconocido que ha venido a leer lo que has escrito desde la otra punta del continente o desde el otro lado del mundo; mucha más adicción generan los comentarios positivos que alguien te obsequia, aunque puedes creértelos y nublar tu juicio, alimentar de más tu vanidad, dejar crecer tu ego y sentirte un héroe de papel. Se vuelve uno adicto a decir, incluso si tus decires son incómodos para la mayoría, si uno se llega a cuestionar cosas que se supone no admiten respingos ni interpretaciones. También hay adicción en crear polémica.

Por ahora seguiré escribiendo mis necedades. Por fortuna hay quien quiera leerlas. El tiempo que sea, estará bien.