domingo, 20 de mayo de 2018

ese bote repleto

Esto es como le decía Gavrí a no recuerdo quién: "llevar los conflictos interiores a veces hasta hace que uno escriba poemas". Creo que así pasó con estos versos. Creo que es parte de ese proceso que decidí iniciar, en el que creo que han fluido algunas cosas. De ese proceso salió aquel supuesto soneto blanco que resultó bastante percudido, y que habiendo dormido a la perezosa apatía que me susurraba dejarlo así, retomé, para hacerlo como "dios manda". Y luego una manita de gato de mis amigos en Ultra.


Dentro de un bote lleno de utopías
donde están enterrados varios sueños,
infantiles y torpes mis ensueños
mi tontera poblando fantasías,

la vergüenza por mis carroñerías
deseando que fueran de otros dueños,
tímidos y tortuosos mis empeños:
burdo catálogo de niñerías.

Ahí debí dejar mi gran quimera
los castillos de naipes que he creado
las mentiras que visto de verdades;

lo que ya me pudrió la primavera
mis fantasmas y todo lo que he odiado,
la sal que echa a perder mis realidades.