miércoles, 1 de febrero de 2017

de el amor



Mas bien creo que el amor es como quien se sube a la montaña rusa por vez primera. Le han dicho que es fantástica, que se siente súper padre, que es una sensación difícil de describir y alguna que otra cosa más; opiniones que provocan el deseo irrefrenable por subir y ver de una vez por todas de qué se trata.

La cosa es que además de que cada uno posee un temperamento distinto también venimos con constituciones físicas diferentes que hacen que la velocidad y los giros bruscos del "juego mecánico” hagan reaccionar a nuestro organismo de formas disímiles.

Algunos van totalmente divertidos, con los brazos levantados y una enorme sonrisa en la cara, al bajar dicen que no se siente nada y que es poca cosa, esperaban más. Otros viven todo el recorrido sobre los rieles llenos de miedo, su rostro es testigo insobornable que lo evidencia y sus manos y brazos se aferran tan fuerte a la barra protectora que al terminar, las manos les duelen, junto con otras partes del cuerpo, por toda la tensión que acumularon en esos pocos segundos a bordo de la mentada montaña. Otros más se han vomitado, su cuerpo no resistió la combinación de vueltas y velocidad y están todos llenos de su propia porquería –pasa más de lo que se cree en la vida–.

Pudiera ser que aquel que se dijo valiente y arriesgado sea quien está cubierto de vómito y apartado de todos los otros, y que el que más temor tenía de hacer el recorrido, al que hubo que subir casi jalándolo, sea el que más lo ha disfrutado. No sabe uno a qué se enfrentará.

Es que conocemos –eso creemos– tantas versiones de lo que es el amor, de cómo es el amor y cómo debe vivirse. Pero a veces no sabemos ni quiénes somos, qué nos duele ni qué carajo queremos. Quién es la persona con la que se enfrentará el objeto de nuestro afecto. Y así, llegamos en una total ignorancia a esa montaña rusa.

Pero además, cada mujer es una montaña rusa distinta. También cada hombre.


Aparte de todo, uno ha visto cientos de películas sobre el amor y uno cree que sobre eso son. Pero lo más alejado al amor, es una historia del cine. Ahí todo es fácil, todo debe resolverse en hora y media, un atajo sin sentido puede dar resolución a una historia cursi de almas gemelas.