jueves, 8 de junio de 2017

de Un gran chico



Terminé de leer Un gran chico (About a boy) de Nick Hornby. Lo comencé a leer en febrero pero tras unos pocos capítulos se me atravesó el Juego de tronos y fui rehén de la pasión sanguinaria del señor Martin y de mi admiración para su obra. Pero eso no es lo que quería contar.

La película –que me encanta, no sólo porque sale Rachel Weisz– se corresponde casi totalmente con el libro en el 85% de sus páginas, siendo la parte final en la que se da la ruptura entre lo que ocurre en el papel y lo que ocurre en celuloide. La razón de esto es muy obvia, en el cine hace falta síntesis y contundencia. Aunque debo decir que la manera en que decidieron concluir la película me gusta mucho (ya he dicho que me gusta cantar, verdad), y este cierre engloba el sentido de lo que pasa en el libro, sólo que con más punch.

El sentido de la vida, el suicidio, el lugar que tienen los demás en nuestra vida, el amor, tienen una mirada muy particular al ser observados por dos chicos que aunque tienen una diferencia de edad de 24 años (Marcus 12, Will 36), descubren a la par, nuevas perspectivas y sentimientos que se han desencadenado mutuamente.

Difícil saber quién aportó más a la vida del otro. Algo que no importa, mientras cada uno sea una pieza dentro de la pirámide humana de su nuevo amigo.

Es un libro muy disfrutable, con la mezcla perfecta de humor y reflexión.

Ahora debo conseguir el Choque de Reyes.