miércoles, 18 de mayo de 2022

lo que se quiere


 

Es rico lamerse las heridas, de hecho llega a ser delicioso y adictivo. Hay un cierto gozo como el que sentimos cuando no podemos evitar volver a palpar con la lengua la llaga o el agujero dejado por el diente que se fue. Y entonces pienso en aquello de que a todos se nos da el masoquismo. Claro, a algunos mucho más que a otros.

Es delicioso saborearse una devastadora canción de José Alfredo Jiménez con las heridas del alma frescas. Un gozo extraño quizá, pero un gozo al fin.

Pero me parece una gran mentira lo que dice esta pancarta. A pesar de lo que afirmo, dudo que alguien pueda querer eso, que una mujer deseada lo destruya.

"Yo quería que ella me amara", "yo quería que las cosas funcionaran con ella", "yo quería envejecer con ella", etc.

Porque el resultado cuando las cosas no funcionan y uno se entregó sin pensar en consecuencias puede ser ese, quedar destruido. 

Pero la cosa es que me gusta tanto estar contigo que no me importaría quedar completamente destruido si las cosas no resultan como quisiera; parafraseando a Susan Sontag: llevándote mi piel al irte.

Es simple, querer que las cosas funcionen con ella. Que nos amáramos a pesar de conocernos. A pesar de conocer las consecuencias del fracaso.

lunes, 16 de mayo de 2022

 ¿A dónde irán las putas? se pregunta constantemente Tyrion Lannister en el viaje que vive luego de haber asesinado a quien cree que es su padre. En otras palabras: ¿dónde estará Tysha?

Estoy igual. Cada tanto se posa en mi cabeza la pesarosa pregunta: ¿Qué hace un hombre de tu edad mendigando el amor de su madre? 

En ese entonces tenía 39, ahora 42, pero sigo con mis harapos mendigando lo que cada vez creo más que jamás llegará.

Y eso no es lo trágico, o no debiera serlo a estas alturas de mi vida, lo realmente patético es que siga esperando y que me duelan las cosas que me duelen a pesar de ser cada día más viejo. 

A pesar de entender las cosas que pude ver. No he podido hacer que esas heridas cicatricen.

jueves, 12 de mayo de 2022

Quiero

 Quiero amarte de a poquito
pero dándotelo todo
quiero perderme en tu cuerpo
y recorrerlo a mi modo.
Quiero que siempre sonrías
si recuerdas que te adoro
y que si lo necesitas
cuentas siempre con mi hombro.
 
Quiero tomarme mi tiempo
para enamorarte a fondo
sé que ambos somos sinceros
quizá eso es lo más hermoso
sin contar aquellos besos
que aparecieron de pronto
pa decirte que te quiero
no veías lo que es tan obvio.
 
 

 

lunes, 9 de mayo de 2022

incapacidades

Cuando estudias Historia del Cine en una escuela, parece inevitable pasar por la vista de un fragmento, que pareciera eterno y más insufrible que cualquier telebasura, de El nacimiento de una nación de D W Griffith. Película que resultaría in-visible para toda esa gente adoradora de lo correctamente moral, que por ejemplo parece horrorizarse con el (tierno y tímido) beso que le da el Príncipe a una prolongadamente dormida Blanca Nieves. Que a pesar de ser un beso de amor verdadero, se limita a un piquito de los labios de él brevemente posados en los de ella; pero que a pesar de ello, escandaliza a una de las partes más, en mi opinión, retrógradas de la sociedad.

Pero ibamos a hablar de lo insufrible que resulta, al menos para mí lo fue, aunque creo recordar que una breve siesta acudió en mi auxilio, ver una película vieja, aunque considerada fundamental, en la hasta ahora breve historia del Cine.

El motivo me parece sencillo. Estamos demasiado acostumbrados al bombardeo de planos en un filme. Y sólo estoy hablando de los distintos planos (tomas) que forman las escenas de la mayoría de las cintas actuales, si le sumamos lo efectistas que son muchas de estas películas, el contraste es aún mayor cuando vemos un cine tan arcaico.

He ejemplificado mi argumento hablando de cine, pero pasa lo mismo con la literatura. Te encuentras con opiniones de gente que dice no ser capaz de leer algún libro que pide un poco de compromiso del lector, recuerdo la mención de La insoportable levedad o Rayuela, entre algún otro.

La lógica es la misma, si no se tiene gusto por la lectura o si sólo se leen lecturas sencillas, en lo que el mismo Cortázar llamaba "lectores hembras", para espanto de aquel grupo de espantados, que espero no pasen por aquí (pienso que serán aquellos que me retiraron su contacto en facebook), me parece inconcebible que puedan leer por ejemplo Ensayo sobre la ceguera, que recuerdo se popularizó en el inicio de la pandemia. 

Y es que, si no se pueden pasar páginas, si cuesta comprender las letras, pues ahí está la película, que es de Meirelles (un buen director); ¿y para qué complicar algo que se puede resolver en dos horas con elenco internacional?

 



martes, 3 de mayo de 2022

cuestión de perspectiva

Dijo la chica en la serie: todo el sexo tiene que ver con prostitución. Y ya antes había dado dos ejemplos de ello: la esposa de un hombre rico, que no trabaja y que se la vive en el hedonismo total, intercambia una vida sin complicaciones por sexo, y quizá también por ser una mujer florero, la exquisita dama que dota de estatus a su benefactor en este mundo de apariencias y envidias. De la misma manera que luego de cine, palomitas y tacos (mexicanos) una chica se pueda sentir obligada a acostarse con su pequeño proveedor, que corresponda la parte que le toca en este intercambio sin reglas escritas.

 

¿Por qué esa inútil mujer puede ser parte del intercambio sin ser juzgada, y ser incluso envidiada por muchas más; mientras que a mí se me juzga por prestar mi vagina por un par de horas, recibiendo igual que ella, algo a cambio? Ella se prostituye de por vida. Pregunta la misma chica y me deja pensando.

 

Después, pienso en lo afortunado que he sido al haber tenido delicioso sexo con amor, en un intercambio de amor, o cariño o intenciones, en un intercambio con fluidos incluidos que sólo es parte de la relación amorosa, y en el que sólo he tenido que dar cariño a esa mujer con la que me enamoré, y que no pide a cambio nada por retozar en la cama conmigo. Con más de una mujer.

 

Y entonces creo que sí, sin amor de por medio sólo queda alguna forma de prostitución. Y me parece más “puta” la que se subió al aparador de un hombre, de por vida, que la que se presta a otro por dos horas.

 

 


 

ó﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ica en la serie: todo el sexo tiene que ver con prostituci

jueves, 28 de abril de 2022

Yo estoy bien, claro

Volví a ver “Relatos salvajes” cuando HBO me hizo notar que la película forma parte de su catálogo, se ha vuelto una de esas películas que veré una y otra vez mientras me sea posible.

 

En la historia donde la cocinera mata al hijo de puta que comía en su restorán, ésta le dice a la chica agraviada por el patán ese, en un momento entre haber puesto el veneno en la comida y matarlo, cuando le asegura que lo hizo: todos quieren que las cosas se hagan pero que sea otro quien las hace. Creo que se repite esta idea cuando la gente, entre en broma y entre en serio, pide a “Bombita” que haga algo para ayudarlos. La misma idea: que alguien más lo haga por mí.

 

Y es que claro, aparte de lo fácil que resulta quedarse acostado mientras otro es quien hace las cosas, es más conveniente que sea otro el que se encargue por si algo sale mal. Yo no fui, yo no lo hice, lo hizo él. Yo no le pedí nada. Muy conveniente.

 

Y es la lógica que se ve en las redes sociales, que finalmente son un reflejo del mundo: el pedido de que las cosas las hagan los demás.

 

Hay quien clama: Normalicen (cualquier cosa, por más absurda que sea), cuando podría muy bien alegar un Normalicemos. Hay quienes se atreven a dar consejos a los demás poniéndose en un pedestal inalcanzable: Hagan, digan, sean, amen. Sí, los demás, nunca ellos. Amemos, hagamos, digamos, ¿es mucho pedir?

 

O como en este particular ejemplo, que me haría creer que su emisor es un extraordinario amigo, pareja, padre, hermano y claro, ciudadano. Y nos pide, bueno, más bien nos exige (mayúsculas, PUTO, !!!) que le emulemos, o al menos me lo hace creer a mí.

 

Aunque en realidad le creo a la señora de la película, todos "queremos" que las cosas las hagan los demás. Faltaba más.

martes, 26 de abril de 2022

Aquí está muy extendida la creencia, convertida en contundente afirmación, de que si tuvieras la oportunidad de poder cambiar algo de tu vida, no cambiarías nada. Nada, nada en absoluto. Dicen estar seguros de que no le quitarían siquiera una coma al escrito sobre su vida.

A mí esa pregunta me deja pensando la mayoría de las veces. Me hubiera gustado mucho haber sido más osado, o intentar posibilidades que parecían probables, al menos a mis ojos, con alguna chica a la que parecía que no le resultaba indiferente. Haber hecho algunas cosas, no haber hecho otras. 

No sé si será por una esporádica falta de cinismo pero no me veo soltando el discursito aquel en el que estoy orgulloso de mi vida y conforme con todo lo que he hecho.

Y más de una vez me he quedado pensando en todos los chances que dejé pasar de intentar algo con una chica. Desde lo que podría haber sido un emocionante ligue vacacional, hasta posibilidades con quienes tenía una conexión especial, sepultadas por mi irracional y aplastante miedo vestido de timidez.

Todo lo que hice me ha hecho lo que soy, dicen tan ufanos. Bueno, lo que hice y leí y aprendí y vi y tantas otras cosas; la carga genética que por alguna inexplicable razón me tocó, los traumas que con o sin conocimiento me sembraron, etc, etc, etc. Pero esto queda bajo la alfombra.