martes, 17 de junio de 2014

Autorretratos


Realicé el dibujo de este payaso en 1999, la razón concreta no la sé. Simplemente me dieron ganas de hacerlo. La cosa es que fueron varios los amigos que me preguntaron si se trataba de un autorretrato, cosa que yo negué, porque nunca fue esa mi intención. Ni me había pasado por el pensamiento. Pero sí me dejó pensando en el por qué del comentario de mis amigos. ¿Soy un payaso? Podría decir que sí, porque muchas veces cuando me escuchan decir las tonterías que se me ocurren, quienes están compartiendo conmigo ríen. Me enteré hace poco que es un rasgo de mi temperamento flemático. Pienso que pudo ser por los ojos tristes.


En la Universidad editaba un periódico mural: La Alimaña, en donde además de escribir la editorial y decidir el tema de la quincena, publicaba caricaturas de maestros y compañeros. De entre ellas, también hice caricaturas mías, autorretratos. Quizá mucho menos corrosivas que las que hacía de los demás. Pienso que eso es lo natural.




La imagen de mi perfil es una acuarela del 2003, hecha a partir de la foto del título de la universidad. No creo que haya que abundar demasiado sobre ella. Somos capaces de los actos más soeces, al igual que de los más nobles.



En esta ya estoy con Gil. La foto es de unos 2 o 3 meses después de haberme separado. Porque 4 meses más tarde me rasuré, después de no hacerlo por 8 años. Es un pastel, con gises. Creo que depende del lugar en que lo mires, podemos vernos bien o vernos chuecos. O a veces lo veo bien y a veces lo veo chueco. En todo caso creo que Gil quedó bastante mejor que yo, algo más chueco.


Este, creo que no necesito explicarlo.  









lunes, 9 de junio de 2014

La pasión futbolera


“Un mexicano adicto al futbol es, entre otras cosas, un masoquista que colecciona agravios, jueves de dolor para los que no hay domingos de resurrección”.
   Juan Villoro      

El primer Mundial de futbol que viví fue el de Italia 90. México no participó debido a un penosísimo asunto con “cachirules” (se falsificaron actas de nacimiento de jugadores de categorías menores). El Mundial de 1986 fue aquí en México, pero sólo recuerdo el contexto (El equipo tricolor tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará…, México 86 un mundo unido por un balón, el Pique, la Chiquitibum), no recuerdo haber visto algún partido. No presencié aquel partido en el que Maradona, hizo el mejor gol de la historia y el más tramposo.


El primer partido de ese Mundial del 90, fue un Argentina vs Camerún, donde los africanos sorprendieron al mundo; además de patear a diestra y siniestra a Diego. Lo recuerdo muy bien porque ese día cumplió años mi papá, y mientras se llevaba a cabo el juego, aspirábamos su recámara. Recuerdo haber visto muchos juegos. La final, en el cumpleaños de un amigo de mi hermano.

De hecho, debo confesar que antes de ese Mundial no recuerdo haber visto algún partido de futbol.

Los dos Mundiales anteriores (2006, 2010) Argentina nos ha echado del campeonato. Ha sido el verdugo, de un pueblo que sueña maldiciendo, que ofende a su equipo mientras espera el milagro. Al final, jugamos como nunca, perdimos como siempre. En esta ocasión, en caso de que pasáramos a octavos de final, no será la albiceleste la culpable de enterrar el anhelo del pueblo mexica.

Aun así, me gustaría que fuera Argentina quien gane el Mundial. Que Messi se corone campeón en la tierra del arrogante Pelé. A ver qué dicen Españoles y Alemanes.

Poniéndome optimista, soñador jjajajajaa, pienso que si le ganamos la medalla olímpica a Brasil en Londres (con Neymar, Marcelo y otros), podemos sacarle un empate. Todo puede pasar. Uruguay calificó en repechaje en Sudáfrica y llegó a semifinales.



jueves, 5 de junio de 2014

De alcoholes...


Ya he hablado antes acerca de que tengo una relación afectiva con el alcohol (elogio al alcohol). No soy alcohólico, y esto no es una negación, es un dato, jajajaja. 

Supongo que tendría unos 14 años cuando mi padre o alguno de mis abuelos me dieron un tequila o un brandy. La verdad no recuerdo quién fue. Ya en la preparatoria, tenía mucha más experiencia que mis amigos, motivo por el que me gané una fama de borrachín (el tomar alcohol se me enseñó como algo natural, nunca como algo malo. Nunca me tuve que esconder para tomarme una copa, nunca lo he hecho); fama que aún me acompaña. Aprendí a tomar, poco a poco, paso a paso. Contrario a mis amigos, no me embriagaba con 3 cervezas. De ahí la fama.

Recuerdo que me emocionaba mucho cuando era niño, el día de los cumpleaños de mis padres: la fiesta en la casa, y, haciendo caso al evangelio de las bodas de Caná, con alcohol de por medio. Un ambiente feliz, con muchas risas. La deshinibición y camaradería que propician unos buenos alcoholes; la sinceridad que se puede alcanzar. 

Y sé que para muchos las fiestas y el alcohol son una mala combinación; son causa de pleitos y riñas, de malos recuerdos. Pero en mi familia no ha sido así. O al menos no es motivo de malos recuerdos para mí. No sé para los demás, pero para mí, los cumpleaños de los tíos o de mis abuelos eran días especiales: estar con todos mis primos, días en que mis tíos mostraban una cara más amable, más jovial, totalmente distinta. 

Debo señalar, que no tenemos problemas de alcoholismo en la familia, al menos no entre los que estamos relacionados sanguíneamente. Sí tengo dos que tres tíos alcohólicos, pero son tíos politicos, harina de otro costal.

El próximo domingo es cumpleaños de mi papá. Creo que me sigo emocionando como cuando niño. Sigo esperando algo ansioso que llegue el día, que llegue mi familia, que comience el chacoteo, que se comiencen a servir los vasos y que no se queden vacíos.